Elevados entre los árboles, los nidos pueden albergar escenográficas cenas de hasta diez invitados.

Los nidos se conectan por puentes cerrados con ojos de buey y esculturales arcos en cada extremo.

"Me gusta la idea de lo natural venciendo a lo industrial; las vides invadiendo un edificio, el óxido que se forma en el metal y el musgo que brota entre las grietas de los ladrillos." (Charlie Baker)

Cada nido tiene una estructura de eucalipto y está envuelto orgánicamente con ramas de coronillas recolectadas desde Pueblo Garzón hasta José Ignacio.

En su taller de Long Island, el artista convierte ramas en esculturas e instalaciones que resaltan las formas naturales.

“El país de las maravillas amaderado” engalanó la última vidriera de Navidad de la boutique insignia de Hermès, en el 691 de Madison Avenue.

El neoyorkino estuvo cinco meses trabajando con carpinteros locales para completar su colección de tres nidos en Uruguay.

Charlie fundó Baker Structures, su propia firma de diseño especializada en “momentos mágicos al aire libre” y en la creación de muebles e iluminación.

Fotos: gentileza de Charlie Structures

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