Lo informó el presidente, Ignacio Aramburu, en una conferencia en la que se expuso que el déficit de la prestación alcanza a 300 millones de pesos por mes y se quejó por las “tarifas políticas”.

En una conferencia de prensa convocada este lunes, Coopelectric informó que dejará de prestar la operación del servicio de obras sanitarias en Olavarría. Se indicó que fue comunicado al intendente Maximiliano Wesner la decisión del Consejo de Administración de renunciar a la concesión cuya fecha de vencimiento está prevista para 2027.

El presidente, Ignacio Aramburu, dio a conocer la novedad: “con pesar tengo que informar que en el día de la fecha el Consejo de Administración tomó la decisión de no prestar más el servicio de obras sanitarias que, como ustedes saben, desde el año 97 la cooperativa lo está prestando”.

Planteó la historia de la prestación, prorrogada en 2022. “Entendemos que en su momento fue un servicio sumamente exitoso para nuestra ciudad, para nuestros vecinos, para nuestros socios. Es así que se amplió la planta cloacal existente, se hizo el colector sur, se arreglaron la mayoría de los caños maestros de agua. De esa manera se logró que toda la población de Olavarría tuviera un servicio con la presión adecuada”.

Señaló que la cooperativa tenía los ingresos para poder operar el servicio, pero eso cambió a partir de 2001. “Con el transcurso del tiempo, y cuando empezó, después del 2001, que empezamos a desarrollar una economía en un contexto inflacionario. Para resumir, siempre las tarifas fueron políticas y no reflejaron los costos del servicio. Esto ocasionó unas pérdidas y un decaimiento del nivel del servicio, como es lógico”.

Aramburu repasó que los pedidos de suba tarifaria al Concejo Deliberante no tuvieron respuestas satisfactorias: “siempre que pedíamos tarifas se concedían más o menos con un año de plazo. Y al valor que les habíamos pedido siempre se nos daba un poco menos, porque se pensaba que nosotros habíamos, hablando mal y pronto, inflado ese valor”. Destacó que de esa manera “llegamos a un momento en el cual lo que está pagando una persona por agua y cloacas, un consumo promedio, es alrededor de un valor que serían dos atados de cigarrillos o seis botellas de agua mineral. Con esos costos es imposible prestar el servicio de agua y de cloacas”.

Lo que se recauda hoy por la prestación del servicio apenas alcanza para pagar las remuneraciones, es decir, de los sueldos de los 30 empleados de obras sanitarias y el consumo eléctrico que hacen los pozos para poder extraer el agua. Esto hace que sea imposible cualquier otro tipo de mantenimiento y todos notamos que por ahí hay pérdidas, notamos que las cañerías no son lo que eran y que no vemos una solución para el futuro” dijo.

El presidente del Consejo de Administración consideró que “puede ser que circunstancialmente se nos reconozca una tarifa pero no hay un convencimiento en el órgano que nos tiene que dar las tarifas en que tiene que contemplar todos los costos del servicio. Siempre se trata de dar una tarifa política. Entonces las consecuencias lamentablemente tienen que ser estas”.

En proceso ….

fuente: cdenoticias.com

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