Ancianos de distintas regiones relatan que, sin ingresos ni pensiones suficientes, se ven forzados a buscar empleo o endeudarse para cubrir la comida y los medicamentos.

Testimonios recogidos en varias provincias revelan una situación de vulnerabilidad extrema: personas de la tercera edad, que deberían disfrutar de una jubilación digna, se ven en la necesidad de buscar trabajos temporales o informales para subsistir.

Ante la falta de recursos, muchos optan por contraer deudas con familiares o instituciones, lo que agrava su precariedad y genera un círculo vicioso de pobreza y dependencia.