Grupos de la tercera edad se oponen a una nueva norma que permite reemplazar los folletos impresos de medicamentos por códigos escaneables, argumentando que la medida los excluye.
La reciente resolución, publicada la semana pasada, autoriza a las farmacias y laboratorios a sustituir la información tradicional en papel por códigos QR o similares, que deben ser leídos con dispositivos móviles. Según los organizadores de la protesta, muchos adultos mayores no disponen de smartphones o no dominan su uso, lo que dificulta el acceso a datos esenciales sobre dosificación y efectos secundarios.
Los representantes de los usuarios mayores solicitaron al Ministerio de Salud que se mantenga la opción impresa y que se garantice una transición gradual, evitando que la población vulnerable quede desinformada. Mientras tanto, se han anunciado manifestaciones en varias ciudades para exigir la revocación o modificación de la normativa.



