En la era anterior, la televisión no estaba marcada por la presencia del árbitro asistente de video (VAR), lo que generaba una experiencia diferente para los espectadores.

En aquel periodo, la transmisión de los partidos se desarrollaba sin la intervención tecnológica que hoy conocemos, lo que implicaba decisiones arbitrales tomadas exclusivamente en tiempo real y sin revisiones posteriores.

Esta ausencia de VAR provocaba debates y controversias que, aunque intensos, se resolvían de manera inmediata en el campo, sin la posibilidad de recurrir a la revisión de jugadas polémicas mediante sistemas digitales.