El oficialismo consiguió la sanción de la reforma del Banco Central, pero el proyecto regresó al Senado tras la oposición del peronismo a la mayoría de sus disposiciones.
Los legisladores peronistas rechazaron el conjunto del proyecto, aunque aceptaron la modificación introducida por el oficialismo que establece que la designación y remoción de los directores del BCRA deberá decidirse con mayoría absoluta y será competencia exclusiva del Senado.
Esta cláusula, que buscaba garantizar mayor consenso político, fue el único punto en el que los diputados peronistas votaron a favor, lo que obligó a que el texto vuelva a la cámara alta para su revisión definitiva.



