Hay una tensión en el aire, una molestia que se evidencia en lo cotidiano. Es “el tema del que se habla”, una repentina corriente de opinión que, describen los entrevistados, comenzó hace un par de semanas fuertemente en redes, a la que se subieron enseguida los medios tradicionales, desde la misma lógica de captar audiencias “pegándose a la conversación”. Y que explotó tras la final Argentina-España. La acusación de “malos perdedores”, “jugadores sucios”, “violentos”, “ventajeros”, y también “racistas”, se expande como una mancha sobre la identidad nacional.



