
Mediciones privadas anticipan una suba del índico de pobreza en los primeros seis meses de 2026, sumando 1,7 millones de personas. Otro relevamiento muestra que cuatro de cada diez personas pasaron un día entero sin comer por falta de dinero.
A poco de que el INDEC difunda el índice oficial de pobreza del primer semestre, dos mediciones convergen en la misma dirección y complican el relato oficial de que el Gobierno “sacó de la pobreza a 14 millones de argentinos”. Estimaciones privadas muestran un repunte de la pobreza que corta tres períodos consecutivos de baja, y una encuesta a más de 5.000 personas en barrios populares de 15 provincias revela que el hambre ya desplazó a la inflación como la principal preocupación cotidiana.
La consultora ExQuanti, en base a datos del INDEC, estimó que la cantidad de personas pobres treparía a 15,1 millones hacia mediados de 2026, tras sumarse 1,7 millones más solo en el primer semestre y 2,9 millones desde octubre de 2025. La firma remarcó que “el incremento de pobres ha sido lo suficientemente importante como para eclipsar la caída que se había producido en dos de los tres semestres” previos, y advirtió que la pobreza semestral “alcanza niveles más altos que los mostrados no solo en el último semestre, sino inclusive los alcanzados hace un año”. En un párrafo especialmente crítico, comparó el deterioro bajo la gestión de Javier Milei con la crisis del gobierno de Mauricio Macri: “Hoy día la pobreza semestral está a los niveles en que los dejó el presidente Macri luego de la estampida que le precedió al fin de su mandato”, consignó la agencia NA.
Otras mediciones coinciden en el diagnóstico
El nowcast de pobreza de la Universidad Torcuato Di Tella proyectó días atrás una tasa de 31,6% para el primer semestre de 2026 —el mismo nivel que un año atrás e implica un salto marcado respecto del 28,2% del segundo semestre de 2025—, mientras que el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, también en base a datos del INDEC, ubicó la pobreza en torno al 30% durante el primer trimestre del año. El dato oficial se conocerá el jueves 24 de septiembre.
Según la última medición del organismo, 2025 había cerrado con 28,2% de pobres (8,5 millones de personas), por debajo del 31,6% del primer semestre de ese año (9,5 millones) y muy por debajo del 41,7% de fines de 2023 (12,3 millones), la base sobre la que el Gobierno construyó su cifra de 3,8 millones de personas que habrían salido de la pobreza durante la gestión Milei. Ese es, precisamente, el número que las mediciones privadas empiezan a poner en discusión.
Hambre en los barrios populares
El correlato territorial de ese repunte aparece en el segundo informe del Instituto Periferias, “La pobreza y el hambre en los barrios populares”, basado en una encuesta estructurada a 5.088 personas mayores de 18 años relevadas en agosto en 15 provincias, con muestreo no probabilístico en centros comunitarios, paradas de transporte, plazas y ejes comerciales de barrios populares (margen de error teórico de ±1,42%). Cuando se les preguntó por el principal problema del país, el hambre encabezó las respuestas con 34,1%, seguida por la pobreza con 27,1%, muy por delante de la inflación (12,6%), el desempleo (7,7%), la inseguridad (3,8%) y la corrupción (3,6%).
El hambre encabeza las preocupaciones en los barrios populares.
“Nuestro segundo trabajo con el instituto nos reveló que el 42,3% de los habitantes de barrios populares dejó de comer durante todo un día por falta de dinero. Es una de las expresiones más graves de inseguridad alimentaria”, señaló el sociólogo Daniel Menéndez, director de Periferias, quien ya había medido en un informe anterior el nivel de endeudamiento en esos mismos barrios (61,8%, según esa primera entrega).
Gran parte de las personas que viven en barrios populares sufren privación de alimentos.
La comida que falta
Los datos del relevamiento describen una escalada de privaciones. El 75,4% de los encuestados dijo que los ingresos del hogar no alcanzan para cubrir los gastos mínimos —solo el 10,8% respondió que sí le alcanzan— y el 83,7% se preocupó por no tener alimentos suficientes por falta de recursos. “Antes de que falte efectivamente la comida, aparece claramente la incertidumbre sobre si van a poder garantizarla”, explicó Menéndez. Más de la mitad de los hogares (53,8%) se quedó sin alimentos en algún momento; el 67,8% tuvo que comer menos de lo que consideraba necesario; el 57,3% sintió hambre y no comió por no tener dinero suficiente, y el 42,3% pasó directamente un día entero sin comer. A esto se suma que el 73,4% no pudo acceder a alimentos saludables y nutritivos y el 76,2% redujo la variedad de lo que comía.
La carga recae de manera desigual entre quienes tienen personas a cargo: entre ellos, la insuficiencia de ingresos llega al 79,8% (contra 70,8% sin dependientes), la preocupación por la comida al 87,1% (contra 79,0%), y haber pasado un día entero sin comer al 45,2% (contra 37,4%). Por edad, la franja de 35 a 44 años es la más afectada en casi todos los indicadores —hasta 55% de hogares que se quedaron sin comida—, y por género las mujeres registran valores más altos en la mayoría de las dimensiones, con una excepción llamativa: en haber pasado un día entero sin comer, los varones superan a las mujeres (45,3% contra 40,9%).
El deterioro social bajo el tercer año del gobierno de Milei llegó incluso días atrás al Vaticano. El secretario general de la UTEP, Alejandro “Peluca” Gramajo, fue recibido en audiencia privada por el papa León XIV, en el marco del IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti. Durante la reunión, le dirigente de los movimientos sociales le entregó al jefe de la Iglesia un documento que analiza el impacto de la situación económica y social en los sectores populares, con foco en la pobreza, el endeudamiento, la salud mental, los consumos problemáticos y la economía popular. “La pobreza monetaria oficial subestima sistemáticamente la privación real. Al guiarse por metodologías rígidas de principios de siglo e invisibilizar costos indispensables como el alquiler o el gasto real en salud y conectividad, las estadísticas del INDEC construyen un escenario de privación material que representa apenas la mitad de la realidad efectiva”, señala el documento que recibió el Papa.
Alejandro Gramajo, con el papa León XIV durante el fin de semana.
MC



