Boca Juniors arribó a Uruguay con un margen de tres goles, pero vivió dos momentos de tensión que amenazaron su comodidad en la Copa Sudamericana.

El conjunto dirigido por Eduardo Domínguez partió con una ventaja cómoda de tres tantos, sin embargo, la visita del Atlético Mineiro no resultó fácil y el partido estuvo marcado por dos episodios críticos que pusieron en jaque al equipo argentino.

Aunque logró mantener su ventaja, los sustos vividos obligaron a Boca a reaccionar rápidamente para evitar que el rival redujera la diferencia y mantuviera la tensión hasta el final del encuentro.