Una de las primeras medidas tomadas por el gobierno de Javier Milei fue desregular las tasas de interés. Apelando a que la libertad de mercado permitiría establecer tasas de interés óptimas para estimular el crédito, se eliminaron los topes sobre comisiones, punitorios y tasas, mientras que se quitaba el piso a las tasas a pagar a los ahorristas.