En agosto la inflación mayorista registró un repunte del 2,1%, revirtiendo la tendencia a la baja observada el mes anterior, cuando se situó en 0,8%.
El alza se debe, según los analistas, al impacto de los crecientes precios de la energía, que han encarecido los costos de producción y distribución de bienes al por mayor.
Este retroceso en la tendencia descendente de la inflación mayorista podría generar preocupación entre los sectores productivos, que ahora enfrentan mayores presiones de costos en un contexto de precios energéticos en alza.


