
Flávio Bolsonaro le sacó 2,2 millones de votos de ventaja a Lula en la primera vuelta. Los diez candidatos que quedaron afuera reunieron 9,3 millones, y casi todos fueron para opciones de derecha. El líder del PT apuesta a los 33,5 millones de brasileños que no fueron a votar, en un país donde el voto es obligatorio.
Brasil votó este domingo y el resultado dejó dos caminos distintos para el balotaje del 25 de octubre. Con el 100% de las secciones escrutadas, el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), sacó 56.104.503 votos (47,03% de los válidos). El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), obtuvo 53.879.538 (45,16%). La diferencia es de 2.224.965 votos, según los datos oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE).
Lula admitió que el resultado fue “inesperado” y que estaba convencido de que podía ganar en primera vuelta. En un discurso en un hotel de San Pablo, después de conocerse los números, mostró cuál va a ser su estrategia: “Tenemos que ir a buscar esos 29 millones de brasileños que no votaron, para que sepan que el voto es necesario para definir el futuro de este país”. Según el cómputo final del TSE, la cifra es todavía más alta. Sobre un padrón de 158.745.502 electores habilitados, votaron 125.275.835 personas (78,92%) y no fueron a votar 33.469.244, el 21,08%. En Brasil el voto es obligatorio entre los 18 y los 70 años.
Para Bolsonaro, la cuenta es más simple. En la primera vuelta hubo 119.300.788 votos válidos. Con esa misma participación, para ganar el balotaje se necesitan 59.650.395 votos. A Flávio Bolsonaro le faltan 3.545.892 y a Lula, 5.770.857. Los diez candidatos que quedaron eliminados reunieron en total 9.316.747 votos. La mayoría de esos votos fue para dirigentes de derecha o centroderecha.
Los resultados finales de la primera vuelta en Brasil.
El que más votos sacó entre los que quedaron afuera fue el psiquiatra y escritor Augusto Cury (Avante), con 3.448.569 votos (2,89%). Después vienen Renan Santos (Missão), fundador del Movimiento Brasil Libre (MBL), con 2.675.887 (2,24%), y el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado (PSD), con 2.605.148 (2,18%). Más atrás aparece el exgobernador de Minas Gerais Romeu Zema (Novo), con 326.488 (0,27%). Estos cuatro candidatos suman 9.056.092 votos, casi tres veces lo que le falta a Bolsonaro. Los votos de Santos y Caiado juntos, 5.281.035, ya le alcanzarían. Los de Cury solos lo dejarían a menos de 100.000 votos del umbral.
El resto de los candidatos sacó porcentajes mínimos. Samara Martins (Unidad Popular) obtuvo 122.911 votos (0,10%), Hertz Dias (PSTU) 43.103 (0,04%), Clariana Barão (Democracia Cristiana) 40.043 (0,03%), Edmilson Costa (PCB) 22.693 (0,02%), Wilson Grassi (Democrata) 16.881 (0,01%) y Rui Costa Pimenta (PCO) 15.024 (0,01%). Los cuatro candidatos de izquierda (Samara, Hertz Dias, Edmilson Costa y Rui Costa Pimenta) suman apenas 203.731 votos. Aunque Lula los sumara todos, la diferencia casi no se movería.
Por eso el oficialismo no puede alcanzar la mayoría solo con los votos que quedaron en juego. Si cada bloque se queda con los votos de su espacio: Bolsonaro con los de la derecha y la centroderecha (9.113.016 votos, contando a Democracia Cristiana y a Democrata) y Lula con los de la izquierda, Bolsonaro llegaría a 65,2 millones de votos y Lula a 54,1 millones. Para dar vuelta un resultado así, el PT tendría que sumar más de 11 millones de votos netos entre los que no votaron o votaron en blanco o nulo. Es cerca de un tercio de los que se abstuvieron. Ese otro grupo tampoco es menor: hubo 2.300.798 votos en blanco (1,84%) y 3.674.249 nulos (2,93%).
Aunque la balanza está inclinada hacia Bolsonaro, el resultado está asegurado. El candidato Cury construyó una postulación con discurso propio, y una parte del electorado de Santos se define antibolsonarista aunque sea de derecha. Lula, además, ya mostró en otras elecciones que en la segunda vuelta puede ampliar su base. Ahora la campaña se va a centrar en el desarrollo industrial, la inversión en educación y el fortalecimiento del Sistema Único de Salud. “Es la hora de mostrar la verdadera fotografía de Brasil”, dijo el Presidente. Esa fotografía depende de si los votos que hoy son de Bolsonaro y los que nadie le dio a ninguno de los dos terminan siendo los mismos o no.



