Bullrich se despega, los aliados se rebelan y el Gobierno se pisa solo con el Presupuesto

La avanzada contra las personas con discapacidad expuso la descoordinación interna del Gobierno. La rebelión de los aliados y los tiros en el pie. El Plan Bullrich.

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–Si avanzan con esto no les vamos a voltear el capítulo, les vamos a voltear todo el Presupuesto.

–Vamos a seguir trabajando como veníamos, no cambia nada.

La respuesta de la bullrichista Silvana Giudici al ex gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, fue nerviosa, acelerada. Como Martín Menem y Patricia Bullrich, la diputada se enteró que el Gobierno había vuelto a declararle la guerra a las prestaciones por discapacidad cuando le empezaron a llover mensajes de periodistas en el teléfono. Los aliados se enfurecieron y el Gobierno quedó expuesto en una descoordinación interna que amenaza con volver invivibles los últimos meses antes de la campaña. Especialmente cuando un sector del círculo rojo todavía presiona por un insider que mantenga el rumbo económico de Milei sin Milei.

Como siempre, la primera en reaccionar fue Bullrich. Indignada porque Luis Caputo envió el Presupuesto 2027 sin avisarle nada a nadie, ni siquiera durante la reunión del martes de la mesa política –donde se consensuó que había que tener cuidado con el tema discapacidad–, la ex ministra salió a quemar las naves. Responsabilizó en público a Caputo, se quejó de que la habían dejado como una “tonta” y acusó a su propio Gobierno de tensionar la relación con los aliados. Y después hizo lo impensable: subió un video cantando un tema de Lali Espósito, una artista a quien el Presidente detesta.

La jefa del oficialismo en el Senado, que ha mutado de afiliaciones partidarias como de ropa, estaba exultante con las repercusiones. Bullrich hizo de los videoclips su forma predilecta para enviar mensajes políticos internos: cada vez que quería pelearse con Karina Milei, con Menem o con el propio Presidente, su equipo de comunicación le confeccionaba un video musicalizado con algún tema pop. Esta última vez, aprovechando el paso en falso de Caputo, Bullrich fue por Lali. La primera opción fue “La tonta”, de Jimena Barón, pero en su equipo pensaron que hubiese sido “demasiado fuerte”. El chiste se cuenta solo.

Lo del Presupuesto fue la excusa perfecta para volver a diferenciarse. Como lo fue el pliego de la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, Verónica Michelli. O sus declaraciones sobre los límites del modelo económico de Milei si este no derrama, en algún momento, sobre la economía real. La senadora se lo repite incluso al propio Presidente en público, delante de otros funcionarios. Lo hizo en la última reunión de Gabinete y Milei estuvo casi una hora explicando por qué los indicadores económicos eran todos positivos. Fue ese intercambio lo que lo llevó a advertirles a sus legisladores, unas horas más tarde, que no se dejaran “psicopatear”.

Están en Alicia en el País de las Maravillas”, se quejó, irritada, la senadora cuando salió de la reunión. Apenas se quedó media hora.

Desorden interno

Algunos dirigentes libertarios hablan de mala fe, la mayoría lo atribuye a una falta de inteligencia interna. “No hubo maldad, pasa que somos un quilombo”, suspiró, resignado, un alfil menemista, que admitió que el riojano se enteró del contenido del Presupuesto como el resto: el martes a la noche, cuando ya todo el mundo lo tenía en sus manos. “Y si Menem no lo sabía, eso significa que Karina tampoco”, agrega, malicioso, un ex PRO devenido en libertario.

La decisión de enviar un Presupuesto que barre contra todos los derechos adquiridos de las personas con discapacidad, luego de haber perdido seis votaciones en el Congreso, expuso como pocas cosas el nivel de desarticulación interna del Gobierno. Un desorden originario en LLA que Karina intentó resolver con el desembarco de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete. Los problemas, sin embargo, continúan allí.

En la misma semana que Santilli encadenó reuniones con seis gobernadores distintos para avanzar con la aprobación del Presupuesto y la eliminación de las PASO, los legisladores que responden a esos mandatarios discutían a los gritos con Menem, Giudici y el jefe del oficialismo en Diputados, Gabriel Bornoroni. “No cuidan ni a los propios, viejo”, se quejó, furioso, un legislador de una provincia del Norte que había acompañado la sesión opositora y negociaba, hace una semana, dar un gesto al oficialismo y acompañar sus propuestas para discapacidad y endeudamiento familiar.

Santilli recibió conjuntamente a Raúl Jalil, de Catamarca; Juan Pablo Valdés, de Corrientes; Gustavo Sáenz, de Salta; y Osvaldo Jaldo, de Tucumán.

Santilli recibió conjuntamente a Raúl Jalil, de Catamarca; Juan Pablo Valdés, de Corrientes; Gustavo Sáenz, de Salta; y Osvaldo Jaldo, de Tucumán.

Tras una semana de negociaciones con radicales, PRO y provinciales, el propio Gobierno terminó arruinando los intentos de Menem para evitar una nueva derrota en el Congreso. Se organizaron reuniones de emergencia. El riojano se reunió, primero, con los radicales y les prometió que nada de lo que decía el Presupuesto se aprobaría. Luego, Menem llamó a los legisladores libertarios más cercanos y les ordenó que volvieran de sus provincias para hacer control de daños. “Solo los que leemos de corrido”, ironizó, con maldad, uno de los presentes.

El bloque libertario no se caracteriza por el orden interno, pero hicieron lo posible para bajar el perfil durante las dos reuniones de comisión emplazadas por la oposición. La línea del riojano, que pretende aprovechar los últimos tres meses que quedan antes de que arranque la campaña, era sencilla: nadie dice nada, nadie reacciona, quietos. Similar a la que planteó Karina durante la última reunión con legisladores libertarios.

No le peguen a los gobernadores aliados, portense bien hasta febrero”, les exigió la secretaria de la Presidencia, quien está a cargo, junto a los Menem, de cerrar las alianzas provinciales. A unos metros estaba la senadora salteña María Emilia Orozco, que quiere ser gobernadora de la provincia y aprovecha cada oportunidad que puede para cuestionar a Gustavo Sáenz, uno de los peronistas que se volvieron aliados clave del Gobierno.

Milei durante la cadena nacional por Malvinas, rodeado de todo su gabinete.

Milei durante la cadena nacional por Malvinas, rodeado de todo su gabinete.

El traspié del Presupuesto desarmó la estrategia en solo 48 horas. La conducción libertaria asegura que los aliados fueron apaciguados, que todo marcha de acuerdo a lo planeado, pero el malestar se extiende al interior del propio oficialismo. “Hay un eslabón intermedio que está fallando. Y algunos están empezando a ver si hay algo en el medio”, desliza un dirigente del centro del país que se sumó hace tres años a LLA.

Ese “algo en el medio” tiene nombre y apellido y es Patricia Bullrich. Es un secreto a voces que la senadora libertaria no quiere que el Gobierno elimine las PASO porque fantasea con la posibilidad de ir a una interna con Milei. Es ella, denuncian en el menemismo, quien está boicoteando la aprobación de la reforma electoral en el Senado.

La senadora se mueve con cautela. Las encuestas que le llegan todas las semanas le muestran escenarios parejos: en sondeos sobre un futuro ballotage, a veces gana el peronismo, a veces gana Milei. No observa, de momento, que la crisis política del presidente sea terminal y está convencida de que Milei todavía tiene herramientas para mejorar su situación. No saca los pies del plato. No todavía.

Solo le falta decir el que gana conduce, el que pierde acompaña”, comentó un senador peronista que fantasea con la posibilidad de que Bullrich se presente como candidata en 2027. Está convencido de que es la única que le puede ganar a Milei.

MCM/MG