Hace dos décadas, el delantero de San Lorenzo, conocido como el Burrito Ortega, volvió al campo tras una larga pausa y anotó el cuarto tanto en la victoria 5-0 de River, una jugada que quedó inmortalizada por la frase del relator: “Hacelo y me muero, Chango”.

El exjugador de la provincia de Jujuy regresó al equipo luego de varios meses sin disputar partidos y, en el encuentro contra River Plate, logró el gol que selló la goleada. Su disparo, ejecutado bajo una intensa lluvia, se convirtió en uno de los momentos más recordados del fútbol local.

El narrador del partido asegura que la frase pronunciada en ese instante quedó grabada en la memoria de los aficionados, convirtiéndose en una expresión icónica que se repite cada vez que se rememora aquel histórico tanto.