
Wall Street sufre su peor desplome desde la pandemia y las bolsas asiáticas se hunden ante el temor de que los demócratas impongan restricciones a estas instalaciones y una mayor vigilancia de la IA.
La victoria del Partido Demócrata en las elecciones de medio mandato de Estados Unidos provocó el pánico en la burbuja de la inteligencia artificial. Tanto los valores de las grandes tecnológicas como los de fabricantes de chips se desplomaron, arrastrando consigo al resto del mercado ante el temor de que estas midterms supongan un punto de inflexión en la construcción de centros de datos y en la regulación de la IA. En las bolsas asiáticas, los reguladores llegaron a imponer medidas de urgencia para intentar frenar las ventas masivas.
Wall Street perdió este jueves 3,2 billones de dólares (2,86 billones de euros) de capitalización en una sola jornada, el mayor desplome desde 2020. El Nasdaq 100, el principal índice tecnológico estadounidense, cayó un 6,4%, mientras que el S&P 500 (que agrupa a las mayores 500 empresas cotizadas del país) cedió un 4,36%. El histórico trastazo estuvo liderado por las llamadas Siete Magníficas (Google, Microsoft, Amazon, Apple, Meta, Tesla y Nvidia), que volatilizaron un total de 1,13 billones de dólares (1,01 billones de euros), su mayor caída conjunta registrada en un solo día.
Entre las tecnológicas, los mayores hundimientos se dieron en las empresas de Elon Musk, Tesla (10,8%) y SpaceX (9,1%), así como en Nvidia (9,3%). No obstante, empresas como Google arrastran una pérdida acumulada del 18% en el último mes, tras haber comunicado que está ganando menos dinero tras incorporar IA a su buscador. La propia Nvidia perdió casi el 25% de su valor en estos últimos 30 días, mientras que empresas como Intel ya se acercan al borde del precipicio, con una caída acumulada del 53,7%.
Con todo, el mayor castigo se produjo en las compañías del sector de los semiconductores. SanDisk se desplomó un 22%, Micron y Western Digital cayeron un 17%, Broadcom perdió un 10% y Qualcomm cedió un 9,5%. Las turbulencias incluso se llevaron por delante parte del fondo de cobertura Walleye Capital, que gestiona 17.000 millones de dólares (15.190 millones de euros) y se vio obligado a cerrar parte de su negocio de renta variable y a devolver el capital a sus inversores tras quedar atrapado por las caídas.
Los centros de datos, el motor asiático
Organismos internacionales como el FMI llevan meses avisando de que la enorme inversión global en centros de datos se convirtió en uno de los motores de la economía. Ahora, los resultados de las midterms dejan en el aire parte de esos compromisos. No solo porque los demócratas hayan hecho campaña contra la expansión incontrolada de los centros de datos, sino porque en los referéndums paralelos organizados aprovechando la cita con las urnas, se aprobaron hasta 33 moratorias y aumentos de las medidas de control. Solo una petición en ese sentido fue rechazada en todo el país.
Un aviso especialmente duro para los mercados asiáticos, que concentran a los proveedores más importantes para su construcción. En Corea del Sur, el regulador bursátil llegó a aplicar un bloqueo temporal de cotizaciones durante 20 minutos tras la apertura, cuando el índice Kospi caía más de un 8%. La bolsa de Seúl es muy dependiente de empresas como el fabricante de memorias SK Hynix (que perdió un 10,51% y acumula un 32% en el último mes) o Samsung (6,35% y 30%, respectivamente). Para intentar frenar la sangría, el Gobierno surcoreano decretó una exención de tres meses en los requisitos de garantías para las compras de acciones a crédito.
La Bolsa de Taiwán, el Taiex, cerró con un retroceso del 4,51% y acumula un desplome del 20% respecto al máximo histórico alcanzado el pasado 6 de octubre. En el parquet de Taipei cotiza TSMC, que fabrica el 90% de los chips avanzados para la IA del mundo. La multinacional cayó este viernes un 5% y acumula un 17% en el último mes. La situación obligó al Gobierno de la isla a vender 4.000 millones de dólares estadounidenses de sus reservas, en parte para aliviar la volatilidad de la moneda local ante la venta masiva de acciones por parte de inversores extranjeros.
Nadie había visto algo así en la política estadounidense
Greg Brockman
— presidente de OpenAI, sobre el rechazo a los centros de datos
En Japón, el índice Nikkei bajó de los 60.000 puntos por primera vez en más de cinco meses, lastrado por la caída del 10,83% de SoftBank, uno de los mayores inversores mundiales en IA. El fabricante de cables para centros de datos Fujikura cedió un 9%, la productora de memorias Kioxia bajó un 8,7%, Tokyo Electron perdió un 5% y Advantest un 5%. Los retrocesos alcanzaron también a los parqués chinos de Shenzhen (-2,57%), Hong Kong (-1,29%) y Shanghái (-1,10%).
La apertura de las bolsas europeas también se vio arrastrada por estas caídas, aunque no hasta las cotas vividas en Asia y EEUU. Tanto el Ibex 35, como Londres, Milán, Fráncfort y París abrieron con contracciones cercanas al 1%.
“Nadie había visto algo así en la política estadounidense”, afirmó Greg Brockman, presidente de OpenAI, sobre el rechazo frontal a los centros de datos evidenciado en las elecciones de mitad de mandato. Construirlos “va a ser más difícil”, reconoció la presidenta de Meta, Dina Powell McCormick, en el mismo acto, organizado por The Wall Street Journal.
“Empezar desde cero va a ser difícil y cadahiperescalador está pensando ahora: '¿Necesitamos construir fuera de Estados Unidos?' Porque son inversiones enormes, cubrirlas es algo prudente”, afirmó sobre una posible salida de estas instalaciones de EEUU. La pregunta será dónde, con Europa organizando este fin de semana sus primeras manifestaciones a nivel continental para pedir una moratoria en su construcción.



