El Acuerdo de París constituyó uno de los pactos más relevantes en materia de calentamiento global. Suscrito en 2015, las autoridades de casi 200 países se comprometieron a limitar la emisión de gases de efecto invernadero. El objetivo: que la temperatura no superase el 1,5 grados de incremento con respecto a la era preindustrial (1850-1900). Esta semana, un nuevo estudio internacional, que nuclea aportes de científicos y científicas de 17 naciones, anuncia que ese compromiso se quebrará en 2030. Esto es: en cuatro años, por la acción del ser humano, el mundo romperá esa barrera que se visualizaba infranqueable y alcanzará un punto de noretorno. A nivel geopolítico, el juego está trabado: más allá de que hay buenos intentos por parte de naciones centrales de recambiar sus matrices energéticas, hay potencias como Estados Unidos que solo se dedican a embarrar la cancha. Para colmo, Argentina sigue el mismo rumbo y desobedece la enorme cantidad de evidencia científica acumulada. En voz del propio Milei, el calentamiento global “es un invento del socialismo”.