En medio de una profunda crisis económica y alertas de recesión, el ministro Caputo viaja a Tailandia con la intención de negociar nuevos convenios y presionar al FMI para que libere el pago pendiente de 869 millones de dólares.

El mandatario argentino, consciente de la gravedad de la situación fiscal, se dirige al sudeste asiático con la esperanza de concretar alianzas que fortalezcan la balanza comercial y atraigan inversiones. Su agenda incluye encuentros con autoridades tailandesas y representantes de organismos multilaterales.

Al mismo tiempo, Caputo intensifica sus gestiones ante el Fondo Monetario Internacional, cuyo último desembolso sigue sin concretarse. La presión sobre el FMI busca desbloquear los recursos que, según el gobierno, son cruciales para estabilizar la economía y evitar un agravamiento de la recesión anunciada por analistas internacionales.