A quien corresponda. Ese podría ser un buen encabezado para divulgar una misiva a poste restante. Un mensaje dirigido a quienes desconocen, son indiferentes o simplemente se niegan a denunciar los crímenes persistentes, casi obsesivos, ejecutados por el país que insiste en presentarse ante el concierto de las naciones como un baluarte de la democracia y el paradigma de la libertad. La carta, inicialmente, debiera contar con un prólogo histórico. Se iniciaría con un memorándum secreto, redactado el 6 de abril de 1960 por el entonces subsecretario para Asuntos Interamericanos, Lester Mallory. En ese documento se hacía referencia a la enorme popularidad de la Revolución y a que el único medio para derrotarla consiste “en sembrar el desencanto y el desaliento, a través de la imposición de dificultades económicas (…) provocando el hambre y la desesperación”.