El juicio de los “Cuadernos” es una usina de escándalos. En plena testimonial se descompensó Hilda Horovitz, la expareja de Oscar Centeno, el exchofer de Roberto Baratta, exnúmero dos de Planificación Federal. La declaración fue suspendida y continuará el jueves. Hasta el momento que llamaron a una ambulancia, la mujer había sostenido que si bien vio los famosos cuadernos de su expareja en un armario no conocía el contenido, sólo los había mirado por arriba. “Una vez –relató- Centeno dijo que los escribía por si lo dejaban sin trabajo”, como quien planea un apriete para conseguir dinero. Se descompensó después de que le mostraron mensajes en tono extorsivo que ella le mandaba a Baratta (quien jamás le respondió) y sus intercambios con Miriam Quiroga, la mujer que trabajaba en la Casa Rosada y escribió un libro donde hablaba de bolsos con dinero, historia nunca probada en una causa que terminó cerrada.



