En la última década, los conglomerados de alimentos han impulsado una serie de litigios a nivel global con la intención de bloquear normativas como el etiquetado frontal, y la controversia en Argentina ilustra la magnitud de esta estrategia.
Los grupos empresariales han interpuesto un gran número de acciones judiciales en distintas naciones, con el objetivo de retrasar o anular regulaciones que obligan a mostrar de forma clara la información nutricional en los envases.
En Argentina, la autoridad sanitaria pretende instaurar un sistema de etiquetado frontal para enfrentar la creciente incidencia de la obesidad, pero la industria alimentaria ha respondido con una intensa campaña legal que ha generado un intenso debate y evidencia el peso del lobby en la formulación de políticas de salud.



