Tras cuatro meses sin jugar, el delantero de origen santiagueño está a punto de ser traspasado, mientras el club retendrá el 40 % de los derechos económicos de cualquier operación futura.

El jugador, que lleva casi un trimestre fuera de la cancha, será negociado a un nuevo equipo y Boca mantendrá una participación del 40 % sobre la posible reventa, garantizando así una parte de los ingresos futuros.

Esta estrategia permite al club recuperar parte de la inversión inicial y, al mismo tiempo, ofrecer al futbolista la oportunidad de retomar su carrera en otro entorno, con la seguridad de que Boca seguirá beneficiándose de su desempeño posterior.