La primavera trae consigo una mayor cantidad de polen que, al entrar en los espacios interiores, puede desencadenar alergias; una limpieza adecuada y el cuidado de los textiles son esenciales para minimizar su presencia.
Al iniciarse la época de mayor emisión de granos de polen, estos alérgenos se filtran a través de puertas y ventanas, depositándose en suelos, muebles y superficies. Realizar una limpieza húmeda de forma regular elimina la mayor parte de las partículas que se adhieren al polvo, reduciendo la carga alérgica en el ambiente.
Es fundamental prestar especial atención a la ropa de cama, cortinas y tapicerías, ya que actúan como trampas para el polen. Lavar la ropa de cama semanalmente con agua caliente, aspirar con filtros HEPA y ventilar los ambientes en horarios de menor concentración de polen contribuyen a mantener los espacios libres de alérgenos.



