Lejos de dar por cerrado el Adornigate, el mamarracho que presentó el jefe de gabinete a modo de declaración jurada hizo que la lupa se posara con más énfasis en los malabares que tuvo que hacer para explicar lo inexplicable. Uno de los más llamativos surge no solo de la DDJJ de 2025, la que reflejó su brutal enriquecimiento; sino sobre todo en las rectificaciones que debió hacer hacia atrás, es decir tanto en su primera presentación ante la Oficina Anticorrupción de 2023, cuando recién ingresó a la función pública como vocero, y la de 2024, que ya había sufrido tachaduras y cambios anteriormente. De la comparativa entre los primeros documentos y sus versiones rectificadas surge un curioso dato contable: una ganancia de $490 millones en dos semanas.