Los libertarios están utilizando perfiles generados por inteligencia artificial para influir en la opinión pública y captar apoyos durante la campaña electoral, una estrategia que supera los métodos tradicionales de trolling político.

Esta práctica, que combina la automatización de contenidos con la creación de identidades ficticias, permite difundir mensajes de forma masiva y personalizada, dificultando su detección por parte de los usuarios y de los sistemas de verificación.

El fenómeno recuerda a episodios anteriores en los que figuras como Macri y Trump emplearon tácticas de desinformación, pero la incorporación de IA amplía significativamente el alcance y la sofisticación de la manipulación digital, planteando nuevos retos para la democracia y la regulación de los medios sociales.