Un habitante del sector privado de Ingeniero Maschwitz recibió una compensación de 2,7 millones tras haber padecido una rotura ósea en su mano y una pérdida funcional del once por ciento al intentar repeler a dos perros Bull Terrier.
El incidente se desarrolló dentro de una urbanización cerrada del partido de Escobar, donde el hombre trató de ahuyentar a los animales y terminó con una lesión en la mano, lo que le dejó una incapacidad parcial valorada en el once por ciento.
El tribunal determinó que los dueños de los caninos deben responder por los daños y los condenó al pago de la suma indicada, considerada una reparación por los perjuicios físicos y el sufrimiento psicológico de la víctima.
Este fallo pone de relieve la discusión en torno a la regulación de razas caninas que pueden representar un riesgo y la necesidad de fortalecer la normativa local para prevenir hechos semejantes.

