Contra todos los pronósticos y a pesar de los documentos partidarios que los propios aliados publicaron en contra de Adorni, el Gobierno logró lo inesperado: quebró a la oposición y le devolvió oxígeno al Jefe de Gabinete. En Diputados, el PRO, la UCR, el MID y las fuerzas provinciales no dieron quorum e hicieron caer la sesión especial convocada por Unión por la Patria, la Coalición Cívica, un sector de Provincias Unidas y la izquierda. El acuerdo que Martín Menem selló con Cristian Ritondo y el radicalismo pateó el debate para el 30 de junio cuando la Comisión de Asuntos Constitucionales retome los expedientes. En el Senado, el contorsionismo político a prueba de balas de Bullrich también salvó a Adorni. La jefa de la bancada libertaria acordó con Karina Milei suspender el informe de gestión previsto para el 2 de julio y romper los acuerdos de la reunión de labor parlamentaria que todos los bloques firmaron la semana pasada para avanzar con la interpelación. Siempre impredecible, Adorni las contradijo y dijo que estaba “a disposición para presentarse”. El peronismo no participó de la nueva reunión pero buscará hacer cumplir el acta firmada el último jueves.



