Organizaciones denuncian que el operativo que separó a menores de sus familias temporales fue ejecutado sin una transición gradual ni la información necesaria.
Según los testimonios recabados, los niños fueron apartados de los hogares donde habían sido alojados de manera provisional, sin que se les ofreciera una fase de adaptación que permitiera una salida menos abrupta.
Los colectivos implicados señalan la ausencia de explicaciones claras y la falta de un proceso progresivo como factores que agravaron la situación, calificando la acción de “intempestiva y violenta”.



