Crónica de una remontada histórica para que Lula siga en el sillón presidencial

El candidato de la extrema derecha, hijo del expresidente condenado, aseguró que no reconoce el resultado de las elecciones y pedirá su anulación.

Remontada histórica de Lula da Silva, candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT). A las 09.09 horas locales, el Tribunal Superior Electoral (TSE) declaró a Lula ganador oficial de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas. El presidente de Brasil obtuvo el 51,79% de los votos, frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL). Ninguna encuestas había previsto una diferencia de 4.430.191 votos. Y ningún candidato derrotado en el primer turno en unas elecciones había conseguido remontar.

En su discurso de la victoria, Lula mandó un mensaje contundente a las Big Techs: “Hemos sufrido interferencias. Vamos a tener que regularlas. No podemos tener empresas monstruosamente grandes intentando manipular el resultado electoral de este país. No aceptamos ser el patio trasero de nadie”. El presidente criticó con dureza a su adversario Flávio Bolsonaro: “Nunca pensé que una persona pudiera mentir tanto. Fue una derrota del negacionismo, de la mentira”, afirmó. Lula, visiblemente emocionado, destacó que se lleva muchos aprendizajes de la extraordinaria movilización ciudadana que ha protagonizado la segunda vuelta. Prometió cambiar la forma de gobernar y abrir canales de participación a la ciudadanía. A su vez, defendió diálogo con el Congreso y el Senado, más conservadores que los del anterior mandato, “porque los eligió el pueblo brasileño”.

Flávio Bolsonaro, en una intervención corta e impregnada de rabia, aseguró que no reconocerá la victoria de Lula y que pedirá la anulación de las elecciones. “Lo que ocurrió hoy no fue algo normal. Fue inaceptable”, insistió el senador. Bolsonaro dijo que, ante la confusión, su campaña nunca podrá saber cuántos votos podría haber obtenido en los colegios electorales en que las urnas no fueron reabiertas para el horario adicional. “Es inexplicable que la regla del juego haya sido cambiada nuevamente por los amigos de Lula en el Supremo Tribunal Federal y a petición de un exsocio del magistrado”, afirmó. “Hay mucha cosa que tiene que ser aclarada antes de que Brasil pueda reconocer esa jugarreta. Yo no voy a desistir de Brasil”, concluyó.

Tras una jornada electoral marcada por el caos, por la extensión de dos horas del horario electoral debido a la falta de transporte público en algunas ciudades, Lula apareció por delante de Flávio Bolsonaro en el escrutinio desde el principio. Tras un breve periodo en el que Flávio pasó a liderar, Lula tomó la delantera antes del 50% del recuento, a diferencia de 2022, cuando Lula apenas adelantó a Jair Bolsonaro con el 67,66% .

El pasado viernes, Felipe Neto, el influencer con más seguidores de Brasil, que apoyó a Lula durante la segunda vuelta, declaró en X que un hipotético triunfo de Lula sería histórico, porque el presidente no se estaba enfrentándose apenas a Flávio Bolsonaro, sino “al Tribunal Superior Electoral (TSE), a Meta, a la interferencia de los Estados Unidos, a la Rede Globo, a los principales periódicos, a la mayoría de iglesias neopentecostales y a Vorcaro (presidente del Banco Master detenido por corrupción)”.

El candidato opositor en las elecciones de Brasil, Flávio Bolsonaro (c) a su llegada para votar este domingo en una escuela de Río de Janeiro, durante en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil. EFE/Antonio Lacerda

El candidato opositor en las elecciones de Brasil, Flávio Bolsonaro (c) a su llegada para votar este domingo en una escuela de Río de Janeiro, durante en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil. EFE/Antonio Lacerda

Participación histórica

El aumento de la participación, al que el PT se encomendaba para darle la vuelta a las encuestas, se produjo de una forma contundente. La abstención cayó del 21,8% al 19,21% con respecto a la primera vuelta. La cifra va en contra dirección a la tendencia histórica de aumentar en segunda la vuelta. Al mismo tiempo, también se redujo el voto en blanco (de 1,88% a 1,06%) y el voto nulo (2,93% al 1,98%). Los primeros resultados del voto exterior, provenientes de Asia y Europa, confirmaban ya una aumento de la participación y de la diferencia de Lula sobre Flávio Bolsonaro.

El periodista Ricardo Noblat, que cubre las elecciones desde 1989, escribía en su columna dominical que las elecciones iban a ser “decididas por los 33,4 millones de brasileños que no votaron en la primera vuelta”. La profecía se cumplió. La participación fue especialmente alta en el nordeste, el verdadero bastión de Lula, una región con 43.529.845 electores (un 27,42% del total). En Bahía, cuarto colegio electoral del país, la abstención se redujo a un 16,94%. Y el resultado fue una verdadera goleada: Lula obtuvo un 71,31% de los votos, frente a un 28,69% de Flávio Bolsonaro.

Sin embargo, el aumento del voto de Lula se produjo en todas las regiones del país. En Rio Grande do Sul, un estado bolsonarista, Lula pasó de 35,73% a un 42,16% de los votos En Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, segundo colegio electoral, Lula pasó de un 41,39% de los votos en la primera vuelta a un 49,20%. En São Paulo, primer colegio electoral del país, Lula pasó del 38,20% de los votos a un 45,85%. Lula ganó en la ciudad de Río de Janeiro, cuna política de Flávio Bolsonaro, con el 51,54% de los votos. “Hubo un cambio de comportamiento de los electores con respecto a la primera vuelta. El miedo venció a la desesperanza”, aseguró el periodista José Roberto de Toledo, en el Canal UOL.

En las últimas semanas, la remontada se sentía en el aire. La mayor movilización de la ciudadanía progresista de la historia, en las calles y en las calles, dio un vuelco a la campaña. El canal de WhatsApp Exército de Lula de 10,9 millones de personas, que nació al margen de la campaña oficial, marcó el ritmo. Y las redes sociales volvieron a ser un ágora de diálogo e interacción, a pesar de las múltiples denuncias de intervención de las Big Techs. Personalidades públicas que nunca se habían posicionado públicamente en redes sociales pidieron el voto a Lula: de reinas de batería de escuelas de samba a presentadoras de televisión conservadoras, de jugadores de fútbol como Rapinha a políticos de derecha como el general Santos Cruz, ex ministro de Jair Bolsonaro. La izquierda y la derecha se unieron contra un candidato ultra con fuertes vínculos con las milicias paramilitares.

Las señales de la posible victoria de Lula llegaban de todos los rincones de Brasil. Desde la tarde del sábado, las redes sociales brasileñas se inundaron de imágenes y vídeos de estaciones de autobuses del nordeste abarrotadas de gente y de barcos en la Amazonia llenos de banderas de Lula que se dirigía a las ciudades donde ejercen su derecho a voto. “Olvidaos de las encuestas. Me impactaron las imágenes de las estaciones de autobuses del nordeste y del norte del país. Lo que está ocurriendo es de una magnitud nunca vista en la historia de Brasil”, explicaba el sábado por la noche en un video Renato Rovai, director de la Revista Fórum, que cubre las elecciones desde 1989.

Fotografía aérea que muestra a simpatizantes del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien ganó la segunda vuelta de las elecciones con un 51,79 % de los votos, frente al 48,21 % del senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, celebrando en Sao Paulo (Brasil). EFE/ Sebastiao Moreira

Fotografía aérea que muestra a simpatizantes del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien ganó la segunda vuelta de las elecciones con un 51,79 % de los votos, frente al 48,21 % del senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, celebrando en Sao Paulo (Brasil). EFE/ Sebastiao Moreira

Retraso electoral y caos

El recuento de las elecciones de Brasil comenzó con dos horas de retraso, tras la decisión del ministro Cristiano Zanin, del Tribunal Supremo Federal (STF), de prolongar el horario de las elecciones en todo el país hasta las 19.00 horas local. La medida fue resultado de las denuncias de la campaña de Lula de disminución de la circulación de autobuses y otras formas de transporte colectivo, especialmente en São Paulo y Salvador de Bahía. En jornadas electorales, la ley establece un 100% del servicio y con tarifa gratuita. La orden del ministro Zanin llegó ante la inacción del presidente del Tribunal Superior Electoral (STE), el bolsonarista Kássio Nunes.

La jornada electoral de Brasil estuvo protagonizada por el caos. Aunque la decisión del ministro Cristiano Zanin fue emitida antes del cierre del horario electoral, la orden llegó a la mayoría de los colegios electorales cuando las urnas electrónicas ya se habían cerrado. Unas horas antes, la justicia había mandado detener a Pablo Souza, secretario de Movilidad de Salvador de Bahía, del partido conservador União Brasil, por falta de autobuses en la ciudad. Durante la tarde Lula califico como “crimen” el hecho de que no hubiera autobuses en São Paulo, y pidió encendidamente a los electores que comparecieran a las urnas: “No desistan de votar. Esperen y voten, por que la democracia tiene que salir vencedora de este proceso electoral”.

Tercera vuelta, en la justicia

El jurista Alfredo Attié criticó en directo en TV Fórum a Kássio Nunes, por no haber tomado la decisión de extender el tiempo de votación en los lugares afectados: “Es evidente que la omisión está tomada para provocar caos electoral. Su intención es anular el segunda vuelta, y sería muy peligroso. Todo indica que fue a propósito”. En opinión de Attié, la actitud de Kassio configura crimen electoral y puede conllevar a su dimisión. Por otro lado, Kássio Nunes, ya había alterado el lugar de votación de 590.000 personas, sin previo aviso. El cambio afectaba principalmente a regiones favorables a Lula, sobre todo del nordeste. La eurodiputada Marie Toussaint, en entrevista con ICL Noticias, aseguró ayer que las maniobras electorales de Flávio Bolsonaro peden tener consecuencias internacionales.

El no reconocimiento de la derrota por parte de Flávio Bolsonaro abre la puerta a la tensión postelectoral. João Paulo Charleaux, columnista del Canal UOL, afirmó al vivo que “llegamos al peor escenario posible”. En su opinión, el casos jurídico puede provocar que Donald Trump no reconozca el resultado. Eduardo Bolsonaro, hermano del candidato Flávio Bolsonaro, aseguró desde Estados Unidos, que “esto huele a golpe”.

Sin embargo, la contundente derrota de Flávio Bolsonaro pone patas arriba el campo político de la derecha. Flávio Bolsonaro pierde su inmunidad parlamentaria y tendrá que responder en la justicia por muchas investigaciones que están en marcha contra él en la Policía Federal (PF). La ex diputada Joyce Hasselman, una antigua aliada de la familia Bolsonaro que pidió el voto a Lula, afirmó hace unos días que Flávio Bolsonaro ya tiene preparada su fuga del país. La extrema derecha, que creció con fuerza en el Congreso y el Senado, tiene una nueva oportunidad de alejarse de la familia Bolsonaro.