
Andrea Zabaleta y Francisco Sánchez lideran EZA Agrimensura y Topografía. “Es una profesión muy dinámica, que combina trabajo de campo, tecnología y contacto con distintas áreas” resumieron.
Andrea Zabaleta y Francisco Sánchez lideran EZA Agrimensura y Topografía, un estudio que desde hace casi un año y medio busca consolidarse con trabajos en toda la provincia.
En el marco del Día Nacional del Agrimensor, que se conmemora cada 23 de abril, la actividad vuelve a ponerse en primer plano a partir de historias como la de este estudio joven que refleja el recambio generacional y la creciente demanda de estos servicios.
El proyecto está encabezado por Andrea Zabaleta y Francisco Sánchez, quienes iniciaron su camino independiente en enero de 2025. Egresados de la Facultad de Ingeniería de Olavarría, ya habían realizado pasantías en el área de Catastro de la Municipalidad local y, en búsqueda de oportunidades, decidieron invertir en equipamiento propio y lanzarse como autónomos.
EZA Agrimensura y Topografía tiene sus oficinas en Hornos 2871 en Olavarría, además de recibir mensajes en el 2284-672732, en agrimensuraeza@gmail.com y en sus redes sociales @agrimensura_EZA.

El crecimiento es sostenido y hoy trabajan tanto en el ámbito urbano como rural, además de prestar servicios en industrias y fábricas. Su tarea abarca desde la confección de planos y subdivisiones de terrenos o propiedades hasta relevamientos topográficos, mediciones de terrenos y asesoramiento técnico para procesos de escrituración.
Uno de las tareas más frecuentes es la confección de la cédula catastral o estado parcelario, un requisito clave en operaciones inmobiliarias. “Es lo que garantiza que lo que se compra o vende coincide con lo que figura en los papeles para que un escribano pueda hacer una escritura”, explicó Francisco, subrayando la importancia de esta instancia para evitar conflictos legales o errores.
El proceso de trabajo combina tareas de campo y de oficina. Andrea detalló los pasos que se siguen: “primero buscar antecedentes. Es decir ver qué hay, los papeles, escrituras, boletos de compra-venta, planos. Después vamos al lugar, contrastamos todo lo que buscamos previamente con lo que medimos. Y luego resolvemos en la computadora para ver si está bien el inmueble, si hay que hacer alguna aclaración y la representación en los distintos planos”.

En ese contexto, la tecnología juega un rol central. Equipos como GPS de alta precisión, estaciones totales, drones, scaners y software especializado permiten realizar relevamientos más rápidos y precisos. “No solo agiliza el trabajo, sino que mejora la calidad de los resultados”, destacaron.
La profesión mantiene su esencia de origen: medir y representar el territorio. Pero a la par, se adapta constantemente a nuevas herramientas y normativas, lo que exige a los agrimensores una actualización permanente.
Para Andrea Zabaleta y Francisco Sánchez hay otro aspecto que sobresale: el carácter interdisciplinario de la agrimensura. El trabajo cotidiano implica interacción con abogados, escribanos, arquitectos, ingenieros y profesionales del sector agropecuario, lo que amplía el campo de acción y complejiza cada proyecto.

Con base en Olavarría y alcance regional, el estudio EZA ya ha desarrollado tareas en diversas ciudades, lo que da cuenta de la versatilidad de los agrimensores y la amplitud del mercado laboral.
“Es una profesión muy dinámica, que combina trabajo de campo, tecnología y contacto con distintas áreas”, resumieron. Una definición que sintetiza el presente de una actividad clave para el ordenamiento territorial, la seguridad jurídica y el desarrollo urbano y rural.



