Profesionales de pediatría del Hospital de Olavarría alzaron la voz ante la creciente violencia que sufren al atender a pacientes, exigiendo respeto y condiciones seguras para ejercer.
Una doctora compartió en sus redes una experiencia vivida mientras atendía a un recién nacido, donde el equipo fue agredido con gritos, empujones y golpes contra el mobiliario. Ante la escalada del hostil, tuvieron que interrumpir la atención y explicar a la familia que no podían continuar bajo esas circunstancias, manifestando temblor en sus manos y describiendo la imposibilidad física y emocional de seguir.
La profesional expresó su indignación y tristeza, señalando que la violencia se ha normalizado como forma de exigir resultados, y recordó que detrás de cada intervención hay personas que se forman constantemente. Además, destacó el impacto personal, al tener que sacrificar momentos familiares y ver cómo sus hijos presenciaban su angustia, lo que consideró injusto.
El mensaje recibió el apoyo de otro médico, Gastón Seambelar, quien respaldó a médicas, enfermeras y secretarias frente a agresiones verbales, digitales y físicas, y cuestionó la espera de una normativa protectora, advirtiendo sobre los riesgos de elegir la especialidad pediátrica bajo estas condiciones.



