Denuncian que al menos siete trabajadores de prensa fueron baleados durante la represión frente al Congreso

SiPreBA y ARGRA señalaron que efectivos de la Policía Federal y Gendarmería dispararon balas de goma contra periodistas y fotógrafos que cubrían la movilización universitaria y contra el DNU 70. Los gremios denunciaron ataques deliberados contra la prensa y anunciaron que llevarán los casos ante organismos internacionales de derechos humanos.

El Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA) denunciaron que al menos siete trabajadores de prensa fueron baleados y decenas resultaron heridos durante la represión de las fuerzas federales a la movilización universitaria y contra el DNU 70 frente al Congreso.

Según las organizaciones, efectivos de la Policía Federal y Gendarmería dispararon balas de goma contra periodistas, fotógrafos y camarógrafos que se encontraban realizando su trabajo, pese a estar claramente identificados como integrantes de la prensa.

En un comunicado conjunto, las entidades advirtieron que las fuerzas de seguridad volvieron a mostrar una particular violencia contra quienes cubrían la protesta. “La represión a la prensa busca desinformar a la población y atacar una tarea clave a la hora de encontrar responsables, como pasó cuando le dispararon a Pablo Grillo”, señalaron.

Los gremios sostuvieron que, desde diciembre de 2023, existe un “plan sistemático contra la libertad de expresión y prensa en Argentina”, del que las agresiones durante las manifestaciones constituyen una de sus expresiones. Según sus registros, desde la asunción de Javier Milei más de 300 cronistas, reporteros gráficos y camarógrafos resultaron heridos durante protestas, una cifra que, de acuerdo con los relevamientos de organismos de derechos humanos citados por las entidades, representa alrededor del 10 por ciento del total de personas heridas en esas circunstancias.

Periodistas baleados y golpeados

Entre los casos denunciados se encuentra el de Laura Quispe, periodista de TeleSISA, quien recibió nueve impactos de balas de goma en la espalda. Debió ser atendida en el Hospital Ramos Mejía, donde los estudios médicos determinaron que dos perdigones habían quedado alojados en su cuerpo.

El reportero gráfico Guido Piotrkowski, de Página/12, recibió dos impactos en el pecho desde una distancia muy corta, una agresión que, según el comunicado, quedó registrada en sus fotografías. Por su parte, Nicolás Hernández, fotógrafo de El Grito del Sur, fue herido con dos balas de goma en el antebrazo mientras intentaba protegerse la cara.

Gabriela Manzo, que cubría la manifestación para Radio Gráfica, recibió tres impactos en las piernas, mientras que dos fotorreporteros de Indymedia Argentina fueron baleados en el torso. Según la denuncia, uno de ellos recibió los disparos prácticamente a quemarropa.

La revista MU informó que tres integrantes de su equipo resultaron heridos. Entre ellos se encuentra el fotógrafo Tadeo Bourbon, quien recibió dos impactos de balas de goma en las piernas.

También fueron denunciadas agresiones con bastones y gases irritantes. Nicolás Suárez, que registraba los acontecimientos para La Nación, recibió un bastonazo en la espalda por parte de un efectivo policial. El fotorreportero independiente Germán Romeo fue golpeado con un bastón en la cabeza y recibió gas pimienta directamente en los ojos, a corta distancia, lo que le provocó problemas en la visión.

A estos episodios se sumaron las agresiones contra equipos periodísticos de C5N y LN+, además de otros trabajadores de prensa que fueron alcanzados por gases durante el operativo.

Denuncias ante organismos internacionales

SiPreBA y ARGRA anunciaron que incorporarán la información sobre estos hechos a las presentaciones que vienen realizando ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Relatoría Especial sobre la Libertad de Opinión y de Expresión de Naciones Unidas.

Las organizaciones recordaron que la CIDH ya había señalado en su informe de 2025 retrocesos en materia de libertad de expresión en la Argentina, así como agresiones contra voces críticas y episodios de violencia física contra periodistas durante manifestaciones.

También advirtieron que las consecuencias de la represión podrían haber sido todavía más graves si muchos de los trabajadores de prensa no hubieran contado con cascos y máscaras antigás para protegerse.

“La represión podría haber tenido consecuencias mayores si la mayoría de los trabajadores de prensa no hubieran tenido protección de cascos y máscaras de gas, un equipamiento que usan los corresponsales de guerra y que no vamos a naturalizar”, expresaron.

El comunicado concluyó con una advertencia sobre la continuidad de las denuncias y la defensa del ejercicio periodístico frente a los operativos de seguridad: “Seguiremos informando y denunciando. No nos van a silenciar”.

CRM