El Senado detuvo el 6 de agosto la flexibilización de la ley de extranjerización, pero los desalojos contra pueblos que defienden sus territorios ancestrales siguen en marcha.
Aunque la iniciativa legislativa que buscaba aflojar la normativa sobre la venta de tierras a extranjeros fue rechazada, la presión para expulsar a comunidades mapuche continúa, afectando a aquellas que históricamente custodian sus territorios.
Los líderes mapuche denuncian que, a pesar de la decisión del Congreso, las autoridades locales siguen impulsando desalojos, recordando la violencia sufrida por sus antepasados al perder tierras y derechos.



