En agosto, el consumo de nafta y gasoil disminuyó un 2,2% respecto al mismo mes del año anterior, marcando el séptimo mes consecutivo de descenso.

Los datos publicados revelan que la demanda de ambos combustibles ha experimentado una caída sostenida durante más de medio año, reflejando una tendencia a la baja en el mercado energético.

Este retroceso interanual sugiere un cambio en los hábitos de consumo o posibles efectos de políticas de precios y disponibilidad, manteniendo la caída en el consumo de nafta y gasoil durante siete meses seguidos.

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