En 1929, la canción que marcó la Década Infame fue presentada por Olinda Bozán en el Teatro Sarmiento, mientras que el mismo año la Bolsa de Nueva York colapsó el 24 de octubre, evento conocido como el “jueves negro”.
En su ensayo titulado “Cómo escribí ‘Yira… yira…'”, el compositor Enrique Santos Discépolo afirmó que una canción popular debe reflejar un problema que, aunque personal, sea compartido por muchos. Ese pensamiento quedó plasmado en los versos iniciales de la pieza, que incluyen la frase “Cuando no tengas ni fe, ni yerba de ayer secándose al sol…”.
Estos versos sintetizan el sentir de la época y fueron interpretados por primera vez por la actriz Olinda Bozán en el Teatro Sarmiento de Buenos Aires, convirtiéndose en un himno de la primera gran canción de la llamada Década Infame.



