La Casa Curutchet, concebida por Le Corbusier a cientos de kilómetros de Buenos Aires, culminó su construcción tras seis años y se ha convertido en un referente imprescindible para arquitectos, turistas y curiosos.
El proyecto, ideado por el célebre urbanista suizo, se ubicó en la ciudad de La Plata, lejos del núcleo porteño, y requirió una prolongada fase de ejecución que se extendió durante medio decenio. La obra, terminada en la década de 1950, combina la visión modernista del autor con la idiosincrasia local.
Actualmente, la casa funciona como un verdadero santuario para los amantes de la arquitectura; sus espacios son visitados por profesionales del rubro, viajeros y público en general que desean apreciar su singularidad y la huella que dejó Le Corbusier en el territorio argentino.



