Las oscuras persianas de Sarmiento y Córdoba volvieron ayer a bajar por última vez, y con ellas se apagó la ilusión de que el histórico edificio de La Favorita pudiera recuperar, aunque fuera en otra escala, el protagonismo comercial que durante décadas convirtió esa esquina en una referencia clásica de la rosarinidad; primero con la tienda homónima entre 1897 y 1994, luego con Falabella, de la firma chilena Cencosud que la sostuvo entre 1995 y 2021. Pero tres años después de una reapertura celebrada como el comienzo de una nueva etapa, el paseo comercial dejó de existir. De los 32 locales que inauguraron aquella apuesta en mayo de 2023, apenas siete llegaron abiertos hasta el último día. Los demás habían ido abandonando el edificio, uno tras otro, empujados por la caída de las ventas, la escasez de público y un conflicto empresarial que terminó por hacer inviable cualquier continuidad.