Uno de cada tres niños sufre de acoso escolar. Estos datos fueron revelados este martes por Unicef, en el marco del día mundial contra el bullying. Esta problemática abarca no solo a menores de edad sino también a mayores. Sin embargo, en el último tiempo el número de víctimas incrementó. De todas formas, gracias a Ley 26.982 las instituciones estudiantiles tienen la obligación de generar un espacio sin discriminación y apto para todos.

“El objetivo de la Ley es orientar la edu­ca­ción hacia cri­te­rios que evi­ten la dis­cri­mi­na­ción, fomen­ten la cul­tu­ra de la paz y la ausen­cia de mal­tra­to físi­co o psi­co­ló­gi­co” en la escue­la e “impul­sar estra­te­gias y accio­nes que for­ta­lez­can a las ins­ti­tu­cio­nes edu­ca­ti­vas y sus equi­pos docen­tes, para la pre­ven­ción y abor­da­je de situa­cio­nes de vio­len­cia en las mis­mas”, indicó el Artículo 3. La Ley fue impulsada por Gabriela Lena, diputada de la Nación por el PRO, quién en el 2022 presentó un proyecto de ley que apuntó puntualmente a la prevención del acoso escolar o del bullying.

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-¿Cómo se identifica y se acompaña a un menor víctima de bullying?

La verdad es que el acoso escolar, también conocido como bullying, es algo que se ve de manera muy habitual en el ámbito estudiantil y que impacta y hasta muchas veces pasa desapercibido por la falta de información en quien lo sufre. Pasa desapercibido porque generalmente no es algo que por parte del niño, pueda poner en palabras de manera directa. Es algo que podemos llegar a detectar en señales que se repitan en conductas o comportamientos en el menor. Generalmente tampoco lo ponen en palabras por miedo, vergüenza, por no querer decepcionar a los padres, por sentirse inferior, que es lo principal que les empieza a pasar.

Una de las señales más típicas y conocidas es cuando presentan resistencia a la hora de tener que ir a la escuela. Cuando por diferentes motivos empiezan a poner excusas para no ir reiteradamente. Otra señal a tener en cuenta es observar cómo vuelven de la escuela. Cuestiones físicas, golpes, moretones, etc. Otra de las cosas es que vuelvan con todas sus cosas no sanas, como las enviaron los padres de sus casas. Otra de las cosas es que los adultos empiecen a notar a los chicos más vacíos, más introvertidos, donde empiecen a presentar menor contacto visual, donde cuenten menos cómo están, cómo se sienten. Alteraciones a la hora de realizar alguna actividad extraescolar o cuando se van a dormir. También hay que tener en cuenta el comportamiento nocturno, ya que justamente la noche es lo que está más cerca del tener que ir a la escuela. Pueden empezar a dormir mal o no dormir como antes lo hacían. Esto también puede ser un indicador además de sentirlos más irritables. Estos solo son indicadores y tiene que haber una repetición de esta conducta para que sea por esta cuestión.

Primero buscar espacios de diálogo, de charla, encontrar los momentos en donde se le pueda transmitir al menor un espacio de confianza y seguro para que comunique que es lo que está pasando. Tratar de poder informar en cuanto a que hacer frente a ese tipo de situación, reforzarles su autoestima para que no se sientan avergonzados ni minimizados por la situación. De ninguna forma restarle valor o importancia a lo que cuentan. Necesitan ser escuchados y que sea escuchado con intención de ayuda de parte de los adultos y sentirse en un espacio seguro.

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Ni hablar como padres o adultos responsables, que es necesario estar en contacto y con comunicación con el espacio académico. En cuanto a las autoridades de la institución y a los docentes para alertar de esta situación e informarles lo que está pasando. Algo que es muy importante es que los padres puedan hablar de sus emociones para así habilitarlos a los niños para que puedan compartir por su lado.

-¿Por qué crees que cada vez hay más víctimas de bullying en Argentina y cómo la familia y las autoridades de una institución deben actuar con una víctima de bulliyng?

Creo que faltan campañas, falta información, falta que se hable de una problemática que pasó, pasa y sigue pasando y por falta de información muchas veces se justifican o se excusan situaciones que deben escucharse, deben escucharse con la importancia de lo que implica y de cómo puede impactar esto en la vida de menor. Ya que esto puede repercutir en la vida adulta si el menor no es atendido de la manera que corresponde. Siempre es importante que tanto las familias como las autoridades de las instituciones charlen en conjunto, porque así como hay una víctima, puede haber dos, tres o más y quizás no se sabe. Entonces, si hay una comunicación con la institución y los adultos responsables habilita a que se puedan tomar cartas en el asunto y así poder actuar de la manera correspondiente para que esto no se repita y no haya más víctimas de bullying no solo en esa aula.

Contenido original de BigBang News