La marca nació en 2025 para ampliar la comercialización de miel en el mercado interno. Además, promueven capacitaciones para nuevos productores y desarrollan un espacio de difusión sobre la actividad apícola.

Tierra de Obreras es una marca nueva de miel de Olavarría, aunque la historia de la producción tiene más de cinco décadas de trayectoria. En el Día del Apicultor que se celebra cada 21 de junio Central de Noticias habló con sus referentes: Carina Escobar, Edgardo Otamendi y José Escobar.

La fecha rinde homenaje a los productores que sostienen la apicultura nacional, una actividad fundamental que posiciona al país como uno de los principales exportadores de miel a nivel mundial. Y en Olavarría José Escobar es un referente ineludible: desde la década de 1970 que comenzó con sus primeras 10 colmenas nunca se detuvo. Hoy desde la Chacra El Trébol sostiene la actividad con su hija, Carina y su socio Edgardo. Producen y venden miel, además de tener una sala de extracción habilitada con la que brindan servicios a numerosos productores de Olavarría.


Además de comercializar sus envases bajo la marca Tierra de Obreras, iniciaron otro camino con el que buscan difundir y aumentar el consumo de miel: una pequeña sala museo en la que también repasan la historia de la producción.

La marca Tierra de Obreras nació en noviembre del año pasado, aunque la trayectoria productiva viene de mucho antes. “Desde 1973 que papá se inicia. Su primer colmenar se llamó El Trébol” contó Carina Escobar sobre la actividad de José. Y agregó que la decisión de crear una marca propia surgió con la intención de ampliar la comercialización: "Nos surgió la idea de tratar de comercializar a nivel local, provincial y nacional. Entonces quisimos registrar la marca y surge Tierra de Obreras".

Actualmente la miel se vende en distintos comercios de Olavarría en envases de 300 gramos, 500 gramos, un kilo, frascos de vidrio de 890 gramos y presentaciones de 10 kilos.

Aunque Tierra de Obreras se encuentra en una etapa inicial, sus impulsores destacaron la buena recepción que tuvo entre los consumidores. “Estamos muy bien, nos estamos ampliando, cada vez tenemos más comercios, pero estamos en la etapa inicial de darnos a conocer”, señaló Carina. Además remarcó uno de los aspectos que consideran centrales en el trabajo diario: "insistimos mucho en la trazabilidad, es decir, garantizar la seguridad del alimento desde el colmenar hasta la mesa del consumidor".

La calidad del producto es una de las principales preocupaciones del grupo. Para Edgardo Otamendi, el proceso exige cuidados permanentes porque se trata de un alimento que llega al consumidor prácticamente sin transformaciones. "La miel no tiene ningún agregado. Tal como se saca de la colmena, va a parar a la mesa del consumidor. Entonces hay que tener mucho cuidado en el manejo desde que se trae ese cajón desde el campo hasta que lo ingresamos acá en la sala", explicó.

Además de producir y comercializar miel, desde El Trébol brindan servicios de extracción a otros apicultores de la zona. La sala comunitaria fue creciendo con los años y hoy trabaja con equipamiento completo de acero inoxidable y una cartera cada vez más amplia de productores. "Tenemos mayor cantidad de clientes y estamos dedicándole más tiempo a todo lo que es extracción de miel", indicó Otamendi.

El crecimiento de la actividad también se refleja en la incorporación de nuevos productores. Según Carina, cada año aparecen personas interesadas en iniciarse en la apicultura, “quiere decir que la actividad crece" se entusiasmó. No obstante, reconocieron las dificultades para que los productores se sostengan en el rubro a lo largo del tiempo debido a que, en general, la apicultura es una actividad complementaria y no es económicamente central.

En ese marco dieron a conocer una capacitación básica de apicultura destinada a mujeres que lanzó el Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires y que en Olavarría apoyan desde Tierra de Obreras junto a la Cooperativa Agraria, Mujeres Rurales en Red y la referente local Verónica Eseberri.

"La idea es que Tierra de Obreras acompañe este proyecto capacitando, reforzando esa capacitación que da el Ministerio y dando la parte práctica", explicó Carina. Actualmente participan 27 mujeres de Olavarría, mientras que las clases virtuales reúnen a más de 200 asistentes de distintos puntos de la provincia.

Para Otamendi, este tipo de iniciativas son “fundamentales” para garantizar el futuro de la actividad. “Cuando hay interés de sumarse gente nueva, tratamos de cuidarla y apoyarla para que le vaya lo mejor posible” afirmó.

Un museo propio

La difusión de la actividad y especialmente de la historia de la producción apícola es otro de los desafíos que asumieron. Con ese objetivo, Carina inició su capacitación como guía de turismo rural y actualmente trabajan en la creación de una pequeña sala museo que permita acercar la apicultura a la comunidad.

"Siempre nos inquietó el bajo porcentaje de consumo a nivel nacional. La idea es que la gente nos conozca, conozca nuestro lugar, conozca Tierra de Obreras y qué hacemos. Como objetivo principal, fomentar el consumo", señaló. En ese punto destacó que sólo el 5% de la producción nacional de miel se consume en Argentina, mientras que el resto se exporta a Estados Unidos y Europa.

En una habitación contigua a la sala de extracción comunitaria se presentan elementos de trabajo que hacen a la labor de un apicultor. El espacio también buscará preservar parte de la historia familiar y tecnológica de la actividad. "Estamos armando algo muy chiquitito, un museito. Está bueno recuperar las herramientas con las cuales papá empezó. Es parte de nuestra historia", contó Carina.

La pasión por las abejas atraviesa todo el relato de José Escobar. A sus más de cinco décadas de experiencia sigue transmitiendo conocimientos a quienes se acercan a la actividad. "Acá han venido varios que yo les estoy enseñando para que aprendan. Hay que insistir para que el que empieza siga", expresó.

Al recordar sus inicios, explicó que el interés nació observando el comportamiento de las colmenas. "Me gustaba ver cómo trabajaba la abeja y qué es lo que llevaba. Yo aprendí prácticamente solo. La colmena me enseñó", aseguró. Para Escobar, el vínculo con las abejas exige respeto y paciencia: "hay que respetarla porque son las dueñas del lugar", resumió.

Esa filosofía es la que hoy buscan transmitir desde Tierra de Obreras: producir miel, fortalecer a los nuevos apicultores y construir una comunidad que permita sostener un rubro que consideran fundamental tanto para la producción como para el ambiente.