Día Mundial de la Psoriasis: ¿por qué se celebra el 29 de octubre?

Cada 29 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Psoriasis, una fecha que busca visibilizar una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo. La campaña 2026 pone el foco en los jóvenes y propone “Mirar más allá de mi piel”, para combatir el estigma, escuchar las experiencias de quienes conviven con la enfermedad y recordar que la psoriasis no es contagiosa ni está relacionada con una falta de higiene.

El Día Mundial de la Psoriasis se celebra cada 29 de octubre y es impulsado internacionalmente por la Federación Internacional de Asociaciones de Psoriasis (IFPA) junto con organizaciones de pacientes de distintos países.

La jornada se conmemora desde hace más de una década y actualmente las actividades llegan a más de 70 países. El objetivo es generar conciencia sobre la enfermedad, combatir los prejuicios, difundir información confiable y reclamar mejores condiciones de atención y acceso a los tratamientos.

La fecha no busca solamente hablar de las lesiones visibles en la piel. También intenta poner en primer plano las consecuencias que pueden permanecer ocultas: dolor, picazón, cansancio, dificultades para relacionarse, discriminación y el impacto emocional que puede generar convivir con una enfermedad crónica.

¿Qué es la psoriasis?

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica y no transmisible que puede afectar la piel y las uñas y que, en algunos casos, también compromete las articulaciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la describe como una enfermedad crónica, dolorosa y potencialmente incapacitante que puede afectar de manera significativa la calidad de vida. Las lesiones suelen presentarse como placas o áreas de piel enrojecida, bien delimitadas y cubiertas por escamas blanquecinas o plateadas. También pueden provocar picazón, ardor y dolor.

No existe una única forma de psoriasis. Puede presentarse con distinta intensidad y afectar diferentes zonas del cuerpo, como el cuero cabelludo, los codos, las rodillas, el tronco o las uñas.

Por tratarse de una enfermedad crónica, su evolución puede alternar períodos de mayor actividad con otros de mejoría. El seguimiento médico permite establecer el tratamiento más adecuado para cada persona.

La psoriasis no es contagiosa

Uno de los principales objetivos de las campañas de concientización es desmontar algunos de los prejuicios que todavía rodean a la enfermedad.

La psoriasis no se contagia. Una persona con psoriasis no puede transmitirla a otra mediante el contacto físico, un abrazo, un beso, compartir objetos o permanecer cerca.

Tampoco es consecuencia de una mala higiene.

Sin embargo, estos conceptos erróneos todavía forman parte de las experiencias de muchas personas que viven con la enfermedad. La IFPA advierte que una parte de la población continúa creyendo que la psoriasis es contagiosa o que está relacionada con hábitos de higiene, una desinformación que puede favorecer el estigma y la discriminación.

Por eso, uno de los desafíos del Día Mundial de la Psoriasis es cambiar la mirada: detrás de las lesiones visibles hay una persona cuya vida cotidiana puede verse afectada de muchas maneras.

El lema de 2026: “Mirar más allá de mi piel”

La campaña internacional de este año está especialmente dirigida a los jóvenes que viven con psoriasis y lleva como lema “Look Beyond My Skin”, que puede traducirse como “Mirá más allá de mi piel”.

La propuesta busca llamar la atención sobre una etapa de la vida en la que se construyen la identidad, las relaciones personales y los proyectos de futuro.

Según IFPA, casi una de cada tres personas adultas con psoriasis desarrolla la enfermedad antes de los 18 años. La organización señala que los jóvenes pueden enfrentar situaciones de aislamiento, incomprensión, comentarios hirientes y dificultades relacionadas con la escuela, el trabajo, las relaciones y la vida social.

La campaña 2026 fue desarrollada junto con jóvenes defensores de los derechos de las personas con psoriasis y busca que sus experiencias sean escuchadas.

El mensaje apunta a algo sencillo pero profundo: una persona no debería quedar reducida a la enfermedad que tiene.

Una enfermedad que puede afectar mucho más que la piel

Aunque las manifestaciones cutáneas suelen ser las más visibles, la psoriasis forma parte de un conjunto de enfermedades inflamatorias que pueden tener repercusiones en otras áreas del organismo.

Una de ellas es la artritis psoriásica, que puede producir inflamación y dolor en las articulaciones. La OMS señala que distintos estudios han encontrado que entre el 1,3% y el 34,7% de las personas con psoriasis desarrollan esta forma de artritis, con variaciones según las poblaciones estudiadas.

Además, la enfermedad se ha asociado con un mayor riesgo de determinadas condiciones de salud, entre ellas enfermedades cardiovasculares y otros trastornos no transmisibles. Por eso, el abordaje actual de la psoriasis no se limita a tratar las lesiones de la piel: también implica considerar la salud integral de cada paciente.

Esto explica por qué el diagnóstico, el seguimiento y el tratamiento médico son importantes incluso cuando las lesiones parecen limitarse a determinadas zonas del cuerpo.

El impacto emocional también forma parte de la enfermedad

Vivir con psoriasis puede significar mucho más que convivir con una alteración visible en la piel.

Las lesiones pueden generar vergüenza, ansiedad o temor a ser observado. Algunas personas evitan determinadas actividades, reuniones sociales, lugares públicos o situaciones en las que sienten que su piel puede quedar expuesta.

En los jóvenes, ese impacto puede ser especialmente significativo. La adolescencia y la juventud son etapas en las que la imagen corporal, la pertenencia a un grupo y las relaciones sociales adquieren un peso particular.

Por eso, hablar de psoriasis también significa hablar de salud mental, autoestima, vínculos y calidad de vida.

La información adecuada y el acompañamiento profesional pueden ayudar a reducir el aislamiento y evitar que los prejuicios terminen condicionando la vida de quienes tienen la enfermedad.

¿La psoriasis tiene cura?

Actualmente, la psoriasis es considerada una enfermedad crónica para la que no existe una cura definitiva, pero existen diferentes tratamientos que pueden controlar sus manifestaciones y mejorar significativamente la calidad de vida.

La estrategia depende de factores como el tipo y la extensión de la psoriasis, las zonas afectadas, la intensidad de los síntomas, la presencia de artritis psoriásica y otras condiciones de salud.

Los tratamientos pueden incluir terapias tópicas, fototerapia y diferentes medicamentos sistémicos, incluidos tratamientos biológicos en determinados casos.

La elección debe realizarse junto con un profesional de la salud. No todas las personas necesitan el mismo tratamiento y no es recomendable suspender o modificar una terapia sin indicación médica.

La importancia de consultar a un dermatólogo

Las lesiones en la piel pueden tener múltiples causas y no toda mancha, descamación o enrojecimiento significa psoriasis.

Ante lesiones persistentes, recurrentes o que generan picazón, dolor o cambios en las uñas, la consulta con un dermatólogo permite determinar el diagnóstico y establecer el tratamiento correspondiente.

La detección y el seguimiento también permiten identificar posibles manifestaciones articulares u otros factores asociados.

En Argentina, la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) realiza campañas nacionales de educación e información sobre psoriasis. En 2026 organizó su 27ª Campaña Nacional de Educación e Información sobre Psoriasis, con un encuentro virtual para pacientes realizado el 24 de octubre, en el marco de las actividades por el Día Mundial de la Psoriasis.

Un día para mirar más allá de la enfermedad

Cada 29 de octubre, las organizaciones de pacientes y profesionales de la salud buscan que la psoriasis tenga mayor visibilidad y que quienes viven con ella encuentren información, acompañamiento y acceso adecuado a la atención.

En 2026, el mensaje “Mirar más allá de mi piel” pone especialmente el foco en los jóvenes, pero plantea una reflexión que alcanza a toda la sociedad.

Porque la psoriasis puede verse en la piel, pero la persona que la tiene es mucho más que sus síntomas, sus lesiones o su diagnóstico.

NB