Día Mundial del Patrimonio Audiovisual: ¿por qué se celebra el 27 de octubre?

Cada 27 de octubre se celebra el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, una fecha impulsada por la UNESCO para llamar la atención sobre la importancia de conservar películas, fotografías, grabaciones sonoras, programas de radio y televisión y otros documentos que permiten reconstruir la historia y la memoria de las sociedades. En 2026, la jornada tiene como lema “Su ventana al mundo” y vuelve a poner el foco en los archivos audiovisuales que se encuentran en riesgo de desaparecer.

El Día Mundial del Patrimonio Audiovisual se conmemora cada 27 de octubre para recordar la adopción, en 1980, de la Recomendación para la Salvaguardia y la Conservación de las Imágenes en Movimiento, aprobada durante la 21ª Conferencia General de la UNESCO.

El documento fue un paso fundamental para reconocer que las películas y otros registros audiovisuales constituyen una parte importante del patrimonio cultural de la humanidad y que necesitan medidas específicas para su conservación.

La UNESCO proclamó posteriormente el 27 de octubre como Día Mundial del Patrimonio Audiovisual en 2005, y la primera celebración tuvo lugar ese mismo año. En 2025 se cumplieron dos décadas de esta conmemoración.

La fecha busca generar conciencia sobre la necesidad de proteger estos materiales y garantizar que puedan seguir siendo consultados por el público y por las generaciones futuras.

¿Qué se considera patrimonio audiovisual?

Cuando se habla de patrimonio audiovisual, no se trata solamente de películas antiguas.

El concepto comprende una enorme variedad de documentos que registran imágenes y sonidos: películas cinematográficas, grabaciones de audio, programas de radio, emisiones de televisión, videos, documentales, entrevistas, registros de acontecimientos históricos y otros materiales audiovisuales.

Muchos de esos documentos permiten acceder a testimonios que no aparecen en los libros ni en los documentos escritos.

Una entrevista realizada hace décadas, una transmisión radial, un noticiero televisivo o una filmación familiar pueden convertirse, con el paso del tiempo, en fuentes fundamentales para conocer cómo vivía una sociedad, qué acontecimientos atravesaba y cómo se expresaban las personas de una determinada época.

Para la UNESCO, los archivos audiovisuales representan una parte invaluable de la memoria colectiva porque reflejan la diversidad cultural, social y lingüística de las comunidades.

Una ventana para conocer el pasado

Las imágenes y los sonidos tienen una capacidad particular para acercar el pasado.

Una fotografía puede mostrar cómo era una ciudad décadas atrás. Una grabación puede conservar una voz que ya no existe. Una película puede registrar costumbres, paisajes y formas de vida que cambiaron con el tiempo.

Por eso, el patrimonio audiovisual funciona como una verdadera ventana hacia otras épocas y otras culturas.

La UNESCO sostiene que estos archivos no solamente ayudan a preservar la memoria, sino que también constituyen una fuente de conocimiento y permiten comprender mejor el mundo compartido.

El lema elegido para 2026, “Su ventana al mundo”, profundiza precisamente esa idea: los registros audiovisuales permiten conectar sociedades y favorecer una mayor comprensión entre culturas.

El problema de los archivos que pueden desaparecer

Uno de los principales desafíos es que muchos documentos audiovisuales son extremadamente frágiles.

Las películas, cintas magnéticas y otros soportes físicos pueden deteriorarse por el paso del tiempo, la humedad, las altas temperaturas, las condiciones inadecuadas de almacenamiento o la degradación de los propios materiales.

A esto se suma otro problema: la obsolescencia tecnológica.

Un archivo puede conservarse físicamente, pero resultar muy difícil de reproducir si ya no existen los equipos necesarios para leerlo.

Por eso, conservar patrimonio audiovisual no significa simplemente guardar una cinta o una película en un depósito. También implica identificar los materiales en riesgo, restaurarlos cuando sea necesario y migrarlos a formatos que permitan su acceso y conservación a largo plazo.

Digitalizar no significa simplemente escanear

La digitalización se convirtió en una herramienta fundamental para preservar archivos audiovisuales, pero también plantea nuevos desafíos.

Pasar un material analógico a un formato digital permite reducir la dependencia del soporte original y facilita el acceso a las colecciones. Sin embargo, los archivos digitales también necesitan ser preservados, respaldados y migrados cuando las tecnologías cambian.

Un archivo digital tampoco está a salvo para siempre.

Los formatos pueden quedar obsoletos, los dispositivos de almacenamiento pueden fallar y los datos pueden perderse si no existen políticas adecuadas de conservación.

Por eso, la UNESCO insiste en la necesidad de desarrollar estrategias de preservación que contemplen tanto los materiales analógicos como los documentos nacidos directamente en formato digital.

La memoria audiovisual también está en riesgo por conflictos y desastres

Los archivos audiovisuales pueden verse amenazados por factores naturales y humanos.

Incendios, inundaciones, terremotos, guerras, desplazamientos de población y condiciones deficientes de almacenamiento pueden provocar la pérdida irreversible de colecciones enteras.

En 2026, la UNESCO destacó distintos proyectos destinados a proteger patrimonio documental audiovisual en riesgo.

Uno de ellos trabaja sobre aproximadamente 45.000 grabaciones en cintas analógicas de Radio Mogadiscio, en Somalia. Allí se encuentran registros de la vida cotidiana, noticias, discursos políticos, programas de entretenimiento y música que forman parte de la historia e identidad del país.

También se desarrollan tareas de preservación y digitalización de materiales audiovisuales en Zambia, donde colecciones de la radiodifusora nacional documentan momentos relevantes de la historia del sur de África.

Estos ejemplos muestran que preservar un archivo no consiste solamente en conservar objetos antiguos: significa proteger testimonios que pueden resultar fundamentales para comprender la historia de una comunidad.

El papel de la UNESCO y el programa Memoria del Mundo

La UNESCO trabaja en la preservación del patrimonio documental a través de diferentes iniciativas.

Entre ellas se encuentra el Programa Memoria del Mundo, creado en 1992 con el objetivo de preservar el patrimonio documental y facilitar su acceso a las generaciones presentes y futuras.

El programa incluye documentos de distintos formatos y procedencias, entre ellos importantes colecciones audiovisuales.

La UNESCO también impulsa proyectos de digitalización de sus propios archivos para garantizar que documentos históricos puedan continuar disponibles para investigadores, especialistas y público general.

La preservación, en este sentido, está estrechamente vinculada con el acceso: no alcanza con que un documento sobreviva físicamente si nadie puede consultarlo.

La importancia de los archivos de radio y televisión

La historia audiovisual también está formada por materiales que durante mucho tiempo fueron considerados simplemente contenidos de los medios de comunicación.

Programas de radio, emisiones televisivas, noticieros, entrevistas y transmisiones especiales pueden convertirse con los años en documentos históricos.

Una cobertura periodística de un acontecimiento político, una entrevista a una personalidad, una transmisión deportiva o un programa cultural pueden permitir reconstruir no solamente qué ocurrió, sino también cómo una sociedad contó y vivió ese acontecimiento.

En ese sentido, los archivos de los medios de comunicación tienen un enorme valor documental.

Las voces, los sonidos ambientales, las imágenes y las formas de narrar una noticia también forman parte de la historia.

¿Por qué es importante preservar el patrimonio audiovisual?

Preservar estos materiales tiene una dimensión cultural, histórica y educativa.

Los archivos audiovisuales permiten:

  • conservar testimonios de acontecimientos históricos;
  • proteger expresiones culturales y tradiciones;
  • documentar lenguas y formas de comunicación;
  • facilitar investigaciones académicas;
  • acercar documentos históricos a las nuevas generaciones;
  • preservar la memoria de comunidades y pueblos;
  • garantizar el acceso futuro a materiales que podrían desaparecer.

También permiten combatir el riesgo de que determinados acontecimientos queden fuera de la memoria colectiva.

La UNESCO considera que estos documentos son una afirmación de la memoria común y una fuente de conocimiento sobre la diversidad cultural, social y lingüística del mundo.

El desafío de conservar la memoria en la era digital

La paradoja de la actualidad es que nunca se produjeron tantos contenidos audiovisuales como ahora, pero eso no significa que todos vayan a conservarse.

Videos, fotografías, audios y transmisiones digitales forman parte del patrimonio del presente y, potencialmente, del patrimonio histórico del futuro.

La enorme cantidad de material producido diariamente plantea nuevos interrogantes: qué conservar, cómo catalogarlo, dónde almacenarlo y cómo garantizar que pueda ser consultado dentro de décadas.

A diferencia de una película o una cinta que puede identificarse físicamente, gran parte de los contenidos actuales existe únicamente como archivos digitales almacenados en servidores, discos o plataformas.

La preservación audiovisual, por lo tanto, enfrenta hoy un desafío doble: rescatar los materiales antiguos que están en riesgo y desarrollar estrategias para conservar los documentos digitales que se están produciendo en el presente.

Día Mundial del Patrimonio Audiovisual 2026: “Su ventana al mundo”

La celebración de 2026 tiene como lema “Su ventana al mundo”, una frase que resume la función de estos archivos como puentes entre sociedades, generaciones y culturas.

La UNESCO señala que el patrimonio audiovisual puede ayudar a conectar a las sociedades y favorecer una mayor comprensión entre ellas.

La fecha también invita a pensar en algo que muchas veces pasa inadvertido: cada vez que una película, una grabación sonora, una emisión de radio o una imagen histórica desaparece, no se pierde solamente un archivo.

También puede perderse una parte de la memoria colectiva.

Una fecha para mirar y escuchar la historia

El Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, que se celebra cada 27 de octubre, propone detenerse frente a esos materiales que permiten escuchar voces del pasado, volver a mirar acontecimientos históricos y conocer formas de vida que ya cambiaron.

En 2026, bajo el lema “Su ventana al mundo”, la UNESCO vuelve a poner el foco en la necesidad de proteger esa memoria antes de que sea demasiado tarde.

Porque conservar una película, una grabación de radio, una entrevista o una antigua transmisión televisiva no significa únicamente preservar un objeto.

Significa mantener abierta una ventana hacia la historia para que las próximas generaciones puedan mirar, escuchar, investigar y comprender el mundo que las precedió.

NB