La autora palestina radicada en Nueva York imagina una trama donde millones de palestinos se esfuman del territorio israelí, explorando la paranoia, la identidad y el desarraigo.
En su última novela, la escritora plantea un escenario inquietante en el que, de manera repentina, una gran cantidad de palestinos desaparece del Estado de Israel sin dejar rastro alguno, generando una atmósfera de incertidumbre y temor.
La ficción se convierte en el vehículo para abordar cuestiones profundas como la negación de la propia existencia, la pérdida de raíces y la crisis de identidad, invitando al lector a reflexionar sobre los efectos de la desaparición masiva en la sociedad.


