Juliana Fischbein, en su debut literario, traza la relación entre los traumas del régimen nazi y la violencia estatal en Argentina, abordando el desarraigo y la diáspora que dejaron ambas épocas.
En su obra, la autora examina cómo las consecuencias del totalitarismo europeo se reflejan en la historia reciente de Sudamérica, enfocándose en la persecución política y los destierros forzados que marcaron a miles de familias.
El libro también indaga en la herencia de la violencia institucional, mostrando paralelismos entre los campos de concentración alemanes y los centros de detención de la dictadura militar argentina, mientras relata las experiencias de exiliados que buscaron refugio lejos de sus hogares.



