El presidente de Estados Unidos anunció la disminución de los ejercicios militares compartidos con Seúl, justificando la medida al señalar una buena relación con Pyongyang; la iniciativa fue duramente criticada por los demócratas.
En una declaración pública, el mandatario expresó que mantiene un vínculo constructivo con Corea del Norte y que, por ello, es necesario ajustar la cooperación militar con Corea del Sur. La medida implica una reducción significativa de las maniobras conjuntas que se habían venido realizando en la península.
Los líderes del Partido Demócrata condenaron la decisión, argumentando que debilita la seguridad regional y envía un mensaje equivocado a los aliados. Señalaron que la política de acercamiento al Norte no debe comprometer la defensa conjunta entre Washington y Seúl.



