El análisis genético de mil tumores desvela los motivos por los que se propaga el cáncer de próstata

Una investigación internacional coliderada por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas desvela las combinaciones de procesos que dañan el ADN en el 85% de los cánceres de próstata.

Las vacunas contra el Covid‑19 ayudan al sistema inmunitario a encontrar tumores que antes se le escapaban

El de próstata es el segundo tumor más común en hombres en todo el mundo. En los países en los que se redujo drásticamente el tabaquismo -y los asociados a esta adicción cayeron-, está a la cabeza. Como en España, donde en 2025, se diagnosticaron en torno a unos 35.000 cánceres de este tipo, la inmensa mayoría en hombres mayores de 50 años, y se registraron 6.000 muertos. Con una detección temprana, la esperanza de vida más allá de los cinco años supera el 90% y algunos pacientes viven décadas sin que la enfermedad se desarrolle. En otros, en cambio, la evolución es rápida y letal.

Hasta ahora, las pruebas diagnósticas eran capaces de diferenciar muy bien qué tumores están en los extremos —cuáles tienen muy buen pronóstico y cuáles muy malo—, pero el espectro intermedio es más difícil de definir. Un análisis de las alteraciones del ADN genómico de las células tumores de casi 1.000 pacientes permitió identificar los patrones que definen esos ritmos, lo que permitirá estratificar mejor a los pacientes y definir las terapias más adecuadas en cada caso.

El estudio, publicado este miércoles en la revista Nature, parte de una colaboración internacional coliderada por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y desvela los procesos que dañan el ADN en la mayoría de cánceres de próstata, tras analizar 959 tumores de hombres de siete países. “El equilibrio de los procesos que tienen lugar en el interior de un tumor es lo que determina la probabilidad de que el cáncer se propague”, apunta el jefe del grupo de Oncología Computacional del centro, Geoff Macintyre.

“Analizamos las alteraciones del ADN genómico de esos tumores, con la idea de ver cuáles son los daños que existen. Al analizar esos daños o patrones en el ADN, podemos ver qué mecanismos los han causado y entender biológicamente cuáles han sido los procesos que han alterado esos genomas en los pacientes con cáncer de próstata primarios”, explica la investigadora y coautora del estudio Bárbara Hernando.

Una combinación de daños

El trabajo se centra en alteraciones del ADN a cuatro niveles: desde pequeños cambios, de una letra o tramos del genoma, hasta otros más grandes, como trozos de cromosoma que se juntan o la repetición de copias de material genético. “Hasta ahora, se había mirado individualmente”, explica Hernando, por lo que la novedad está en la integración de estas alteraciones, con la que se dieron “ocho patrones de cambios que se relacionan con procesos dañinos internos de la célula”.

Es decir, el daño no proviene de un error en un solo gen, sino de “mecanismos celulares que han dejado de funcionar bien: los que copian el ADN, los que lo reparan y la propia señalización hormonal de la próstata”. Así, cada tumor presenta una combinación de los ocho patrones descubiertos, que explica el daño en el 85% de los cánceres de próstata.

Una vez conocidos esos patrones, el siguiente paso es buscar nuevos tratamientos específicos para ellos. “Hasta ahora, queríamos entender la biología del cáncer de próstata a nivel de ADN y ahora empezaremos una nueva etapa de ensayos clínicos”, avanza la investigadora. Es decir, probar en pacientes con tumores concretos tratamientos específicos y analizar su evolución durante los próximos años.

“Secuenciar casi 1.000 tumores en cáncer de próstata es un esfuerzo enorme”, considera la oncóloga especialista en cáncer de próstata en el Hospital 12 de Octubre, Elena Castro, que “ahonda en entender mejor cómo se producen esas alteraciones y sus estructuras” porque, mientras otras publicaciones son más parcheadas, en este trabajo “se hace un análisis más completo”.

Entender mejor la enfermedad

En la práctica clínica, cuando se detecta un cáncer de próstata, los oncólogos tienen en cuenta la histología del tumor —cómo son sus tejidos—, el número de metástasis, cuándo aparecieron o las cifras de PSA —una proteína presente en la sangre—. “Son factores pronósticos que nos permiten establecer qué tumores van a ir muy bien y cuáles muy mal, pero en los del medio a veces no sabemos [cómo será la evolución]”, explica Castro. Por eso, cada nuevo conocimiento “ayuda a entender mejor la enfermedad y tener mejores estrategias de seguimiento”.

Y en los últimos tiempos hubo mucho nuevo conocimiento, celebra la especialista. Por ejemplo, se fueron desarrollando biomarcadores que permitieron un abordaje más personalizado de la enfermedad, como la mólecula diana PSMA. “Cuando se le engancha otra molécula, nos permite ver dónde está la enfermedad y cuando se le incorpora otra, nos permite tratarla”, explica la oncóloga Castro. Es lo que ha venido a llamarse 'teragnosis' —una combinación de terapia y diagnóstico—. Una de esas estrategias, lutecio-177 PSMA, se aprobó en enero para pacientes con cáncer de próstata avanzado y metastásico.

A falta del salto a la clínica del estudio publicado este miércoles en Nature, todos estos pasos que fueron permitiendo contar hoy con nuevos tratamientos fueron capaces de elevar la tasa de supervivencia neta a cinco años por encima del 90%, según los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica.

El porcentaje es esperanzador, pero las expertas pide más concienciación sobre un tumor “muy frecuente, del que se habla muy poco”. Y para el que hace falta más investigación. En un artículo publicado en junio, la SEOM ya alertaba de que “se estima que un 20-30% de los pacientes tratados con cirugía o radioterapia desarrollará metástasis a lo largo de su evolución, lo que hace necesario disponer de nuestras estrategias terapéuticas eficaces”.