En el marco del Especial Bodas, Central de Noticias dialogó con el fotógrafo Ezequiel Nasello, encargado de que el amor dure para siempre con un toque único en sus fotografías.

Desde la preparación de los novios con sus peinados, vestidos, maquillajes y por supuesto los nervios del día más esperado de sus vidas, hasta la fiesta que termina cuando sale otro amanecer, cada instante cuenta una historia. La fotografía transforma recuerdos en escenas eternas y busca inmortalizarlas para siempre.

“Busco contar historias y un relato en todo este recorrido. Es un relato de todo lo sucedido, pasar por todo y tratar de registrar todo lo posible. A mí me gusta particularmente que se vean las caras. Me gusta el retrato, el estar cerca” dice el fotógrafo profesional Ezequiel Nasello.

“Si bien es muy parecido a lo que es quince años, porque uno está acompañando, trata de buscar esos momentos lindos e importantes, tanto para las parejas como para las quinceañeras, en las bodas lo que tiene es que son dos en los cuales toma una decisión muy importante en su vida, que es llegar precisamente a formalizar un recorrido de años juntos a través de una boda” expresó Nasello, quien hace más de 20 años se dedica a la fotografía.

Asimismo, agregó que lo más importante “es tratar de buscar y acompañar a ellos en ese momento tan especial, teniendo en claro que los protagonistas son ellos, y estar a disposición de lo que ellos quieran buscar en lo que respecta a la imagen”.

La fotografía de bodas cuenta con un abanico enorme: pre-boda, registro civil, iglesia, el seguimiento a la novia, al novio, o los dos, y por último la fiesta. Para que todo sea más relajado, Nasello contó: “Nos entrevistamos, nos juntamos y charlamos sobre mi servicio, lo que yo ofrezco. Obviamente ellos, previamente o por el famoso boca en boca, o por haber visto mis trabajos en la web o en mis redes, llegan a vos. Es por una cuestión de estilos, porque vieron algo en vos respecto de tu estilo fotográfico que quieren y que les interesa”.

La rutina del fotógrafo en bodas comienza con la novia temprano. Se hace el seguimiento del maquillaje, peinado y vestido hasta llegar a lo que es la iglesia y luego fiesta: “Ahora se usa realizar ceremonias en el lugar del evento también y no se hace tanto iglesia. El civil por ahí lo hacen el día anterior” contó en detalle el fotógrafo. En cuanto a las sesión pre-bodas, “nos vamos a algún lado en exteriores con fotos según como quieran ellos, pueden ser fotos posadas, algunas fotos naturales y otras espontáneas”.

“Lo que tiene la foto posada es que tiene que generar un placer visual al momento de ver la foto, sin dejar de lado lo emocional y lo sentimental. Después en las fotos naturales, los haces hablar entre ellos, jugar entre ellos, reírse, contarse cosas, y uno va registrando y capturando esos momentos" contó Nasello.

Los novios, según indicó el fotógrafo, “piden las sesiones de fotos en la zona y en lugares lejanos. En estos últimos no he realizado tantas fotos pero sí, generalmente acá. Olavarría tiene lugares muy lindos para hacer sesiones fotográficas en exteriores. Hoy se estila mucho lo exterior, lo rústico, lo natural, la naturaleza”.

Sobre los cambios a través del tiempo, sostuvo que “en fotografía no se hacen más las fotos puntualmente de la gente en las mesas. Ahora se hace en un living, donde los invitados se acercan ahí, y hacemos una foto prolija por mesa, en la pista baile o en otro lugar que no sea en la mesa puntualmente”.

Y reflexiona: “Las fotografías de ahora no son tan formales como antes. Es más relajado. Se involucran mucho más cuestiones y elementos. Por ejemplo, tuve una boda donde en un momento los novios se fueron y aparecieron disfrazados de vacas inflables, hay espuma, antes eso no se usaba, se ponen muchos shows en las bodas y eso genera impacto visual”.

“El fotógrafo siempre tiene que estar atento a todo. Yo sigo primero y fundamental a los novios, pero siempre atento a todo lo que pasa. Los novios me dicen quienes son los padres, los familiares principales y testigos para que queden unas buenas fotografías” agregó.

Junto a los filmmakers, realizan un trabajo muy preciso y detallado para que todo salga soñado: “Generalmente nos conocemos con los filmmakers. Nos ponemos de acuerdo en el momento para no salir en las tomas de cada uno porque cada cual busca su toma perfecta. Siempre digo que en el rubro estamos todos en la misma, venimos todos a trabajar y las bodas generalmente son doce horas aproximadamente”.

Cuando todo termina, Nasello entrega su trabajo de fotografías de bodas en soporte digital a través de un drive por carpeta y a su vez entrega un pendrive con una cajita. En caso de que los novios quieran, también entrega un fotolibro que se hace por tomos y las fotos las eligen los propios novios. Se trata de algo parecido al soporte papel, que es el álbum de fotos que se utilizaba antes.

Sobre la foto que no puede faltar, Nasello cerró: “en novios que ya son padres las fotos que no pueden faltar son con sus hijos o la foto con el papá, la mamá o con los abuelos. Otra foto que no puede faltar es la de los anillos con los novios. Todas estas fotos tienen algo muy emotivo, muy profundo, emocionalmente hablando, que para ellos también es muy importante”.