El Banco Central anunció una pérdida que supera los 1.000 millones de dólares después de una controvertida operación de compra de lingotes de oro enviados a Londres, según reveló Página/12 hace tres semanas.
Según la investigación del diario, la estrategia impulsada por el presidente del Banco, Caputo, y el subsecretario Bausili, consistió en adquirir una gran cantidad de lingotes con la expectativa de obtener ganancias rápidas en el mercado internacional. Sin embargo, la fluctuación desfavorable del precio del metal precioso provocó un retroceso financiero considerable.
Los analistas financieros advierten que esta decisión ha generado críticas intensas y cuestionamientos sobre la gestión de los recursos del Banco Central, señalando que la operación no solo impactó negativamente en las reservas internacionales, sino que también puso en riesgo la confianza de los inversionistas y la estabilidad macroeconómica del país.



