Voy a escribir sobre el beso, cuyo día fue el pasado 13 de abril. Bautizado ahora con otros nombres como chupón, piquito o biaba con baba, tuvo su sección política cuando la jueza Marta Yungano condenó a un año de prisión en suspenso a Marian Gómez por la biaba de un beso redactada como “resistencia a la autoridad”. El fallo condenaba a una mujer que se besaba con su esposa, Rocío Girat, y bajo el discurso de que “todos sabemos lo que cuesta que nuestro pelo crezca” consideró un daño el tirón de pelos a la oficial Karen Villareal. En última instancia, la jueza demostró que su mayor interés fue cuidarle la peluca a la policía.




