El eslabón final del exterminio. Una “forma cristiana” de muerte. La posibilidad de borrar toda evidencia de los crímenes. Los vuelos –“fantasma” o “sin puertas”– fueron para la dictadura un mecanismo tan siniestro como sofisticado para administrar la muerte de quienes habían estado cautivos en los campos de concentración. Medio siglo después, el conocimiento sobre los vuelos sigue siendo fragmentado. Para avanzar con la búsqueda de verdad y la identificación de los responsables, el abogado querellante Pablo Llonto le pidió al juez federal Daniel Rafecas que conforme una causa para investigar los vuelos que partieron desde la jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército.