Un estudio sobre las elecciones de 2025 reveló que los mensajes más difundidos no logran convencer al electorado, y en muchos casos resultan ser lo contrario.

El análisis indica que las piezas de información que alcanzan mayor difusión en redes y medios no generan la aceptación esperada entre los ciudadanos. De hecho, frecuentemente presentan ideas opuestas a lo que la población busca.

Según el informe, esta discrepancia entre popularidad y persuasión sugiere que la viralidad no garantiza el impacto positivo en la opinión pública, lo que plantea desafíos para las estrategias de campaña.