Después de la rendición de Menéndez, sobre la espalda del pueblo argentino quedó el peso de la reconstrucción. Las víctimas del neoliberalismo se sacaban el polvo del derrumbe de los hombros y comenzaban a caminar entre los escombros. Había que concretar el regreso de la democracia, recuperar la industria nacional, salir de la dolarización de la economía cotidiana, frenar la extranjerización de los medios de producción, pagar la deuda externa, cerrar la fuga de capitales, reinstalar los derechos políticos y construir memoria, verdad y justicia.



